CHARLAS EN PRENDA
 |
|
 |
ENTREVISTA, POR ROYCE AKERS
FOTOS, POR BRIONY WRIGHT
Como suburbio de clase media arraigado, Collingwood ha tenido su ración de tiempos jodidos. Smith Street, el obstáculo principal, ha servido como lugar popular para recibir golpes y apuestas ilegales durante décadas. Usualmente estas dos actividades causan que la gente pierda su dinero muy rápido, así que Collingwood es un lugar natural para una casa de empeño vecina. Paul Sullivan es dueño de $ulivan’$, el depósito favorito de Smith Street para los tilicheros sin empleo.
Vice: ¿Has notado un cambio en el negocio desde que la economía disminuyó su velocidad?
Paul Sullivan: Bueno, conozco a alguien que nunca había empeñado nada antes, gente que ha perdido su trabajo.
¿Quiénes son tus más frecuentes?
Alrededor de 70 por ciento de mis clientes es mantenido por el gobierno a través de una pensión. Para esas personas, no les importa si vamos hacia la devaluación más profunda imaginable.
Tengo entendido que las casas de empeño australianas solían ser muy diferentes.
Bien, durante los cincuenta había un grupo de empuñadores de Melbourne llamado Australasian. Pero, después de la guerra, todos regresaron a casa, y nadie los necesitaba ya. Todos cerraron.
¿Hay alguna diferencia entre las cosas que se solían vender antes y las que venden ahora?
Alguien me dijo que las antiguas casas de empeño solían oler terriblemente por los zapatos que recibían y cómo su madre solía enviarla a la tienda de empeño con sábanas y toallas usadas.
¡Qué desagradable!
Lo que realmente cambió todo fue la apertura del Crown Casino, en 1992. Eran tan engañosos. Tenían tarjetas de recompensa que permitían a las personas adquirir puntos para poder hacerse de televisores, tostadores y otros electrónicos. Pero los apostadores ya tenían esas cosas, así que todo terminaba en las casas de empeño. Pasé de servir a pensionados y adictos a tipos con autos más lindos que el mío.
¿Qué traen los clientes hoy en día?
Miles de cosas que ni siquiera me interesan. Yo generalmente trataba con joyería e instrumentos musicales porque son las únicas cosas que mantienen su valor. |
 |
|
 |
ENTREVISTA Y FOTOS, POR TOMOKAZU KOSUGA
Ginzo es la cadena más grande de casas de empeño en Japón con setenta empleados en tiendas de Japón y Osaka. Maneja más de veinte mil transacciones anuales y ofrece asesoría gratis las veinticuatro horas del día para todos los tristes, tristes noctámbulos. Las tiendas en el área de Shinjuku atraen clientela única: edecanes y prostitutas que vienen a vender bolsas de diseñador que reciben como regalos. Tuvimos una charla con el gerente Kiyoshi Kojima sobre la desesperación en bienes raíces y el fenómeno de las bolsas-de-prostituta.
Vice: ¿Ha cambiado tu clientela desde la caída mundial de la economía?
Kiyoshi Kojima: Desde el comienzo de la crisis financiera hemos visto un gran incremento de bienes recibidos, como seguros en préstamos de efectivo de agentes de bienes raíces y desarrolladores. El número de personas que traen zapatos, relojes y trajes ha aumentado de igual manera.
¿Cuáles son algunos de los artículos más peculiares que has visto?
Alguien vino con un futón gritando: “Por favor, sólo quédenselo”. Creo que estaba cerca del borde. Otro cliente llegó con una cartulina hecha a mano en forma de cinturón de campeonato y nos dijo: “Gané esto en una pelea justa. Por favor, ¿la comprarían?”.
¿Qué hay de las chicas que trabajan en bares? ¿Las casas de empeño están llenas de basura de diseñador que los clientes les regalan en navidad?
Eso es exactamente lo que sucede. Las más interesantes normalmente siguen envueltas en el papel de regalo. Es cierto que recibimos muchos más artículos después de navidad, pero en Shinjuku incluso nuestras transacciones diarias son dinámicas.
¿Son las zorras de las clientas lo que hace tan especiales a las casas de empeño de Japón?
Sí. Japón es probablemente el único lugar en el mundo con casas de empeño que manejan grandes volúmenes de artículos de temporada de las grandes marcas. La velocidad y renovación del mercado de bienes de segunda mano son únicas en Japón. Nunca verás un lugar en el que diga “Venta directa de autos de lujo usados”. Creo que es sólo cuestión de tiempo para ver las casas de empeño tener “concesión autorizada de Louis Vuitton de segunda mano” en sus aparadores. |
CONTINUED:
EL PRIMER NÚMERO... Nueva York | México & Bruselas | Ámsterdam & Viena | París & Milán | Berlín & São Paulo | Helsinki & Barcelona | Melbourne & Tokio | Vancouver & Aukland | Estocolmo & Londres | 
| |