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DOS & DON'TS
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SKINEMA![]()
IT’S SUNNY IN BRAZIL Vivid.com Director: JJ Cobs Calificación: 8 Muchos de mis amigos son skaters profesionales de Brasil y siempre me están contando su loca niñez, llena de muerte, contrabando y prostitución. Los brasileños tienen una obsesión por la vida que se les dibuja en la cara con una sonrisa que va de oreja a oreja, misma que puede ser algo perturbadora cuando va acompañada de diálogos como “Mi papá es dueño de una cantera en Brasil. Al menos una vez a la semana, solían encontrar un cadáver que alguien tiraba por ahí. ¿Alguna vez has visto un muerto de tres días un lunes por la mañana?”. En el resto de América, si sonríes al contar una historia, probablemente significa que estás bromeando. En Brasil, en cambio, siempre sonríende forma muy extraña, casi incontrolable. Cuando fui a Río a burlarme de todo esto, dudé de que esto no se tratara de un engaño. Tres días de visita, y tuve que pasar por encima de un cuerpo para entrar a un antro. Con eso me bastó para volverme creyente. Seis horas después, y el cuerpo seguía ahí apenas señalado con cinta policiaca. En Nueva York, habrían cerrado toda la cuadra, pero aquí la cinta servía como un delineado de bajo presupuesto. Quisiera llevar a mi esposa a Ipanema sólo porque el lugar es muy tranquilo, pero, al mismo tiempo, porque algunas partes de Río son el Infierno en la Tierra. A uno de mis amigos skaters casi le vacían las entrañas con un fierro a la mitad de un festival muy bonito. Al día de hoy, no estoy muy seguro de qué fue lo que causó el altercado, pero, con mis conocimientos de portugués y lo que me explicaron, les puedo decir que mi amigo, aunque es un idiota, estaba muy arrepentido y ofreció dejar el país inmediatamente si lo dejaban vivir. El antro con el muerto también servía de prostíbulo. De hecho, casi todos los antros del lugar son, a su vez, prostíbulos. Y yo creyendo que de verdad querían a los estadounidenses en ese lugar. Uno de los skaters acabó poniéndole con una de las señoritas en uno de los cuartos que tenían arriba. Después regresó y se me unió en el bar, exhaló de manera ruidosa y dijo: “Pinches mujeres, ya no es lo mismo con ellas”. “¿Qué? ¿No es lo mismo? ¿Aun cuando estás pagando?”, le pregunté. Entonces me explicó que en el país de Europa del Este, donde él creció, no eran fanáticos de la circuncisión. Él pasó la mayor parte de su vida y la primera parte de su vida sexual activa con una culebra muy sensible en los pantalones. El problema fue que, cuando creció, su prepucio no hizo lo mismo, y cada que tenía una erección su piel se abría. Al principio, no era tan malo, me dijo, pero con la edad se volvió cada vez más severo, hasta el punto de cubrir a mujeres calientes y urgidas en sangre de pene. Suficiente sangre de pene como para bañar la cabeza de Carrie. Después de un tiempo, lo tuvieron que circuncidar. Esto fue antes de que cumpliera los 20. Me dijo que tenía toda una vida de coger antes de que le quitaran el sombrero a su pito y que ahora sólo recibía una décima parte del placer que solía proporcionarle el sexo. Me confesó que desearía poder regresar en el tiempo y quedarse con su piel, que podría tolerar la sangre y el dolor por el resto de su vida sólo por sentir lo que solía sentir. Le dije que esa era la historia más triste que jamás había escuchado. CHRIS NIERATKO Para más de Chris, visita chrisnieratko.com y NJSkateshop.com. | |||||||||||||||||||||||||||||||||