DOS & DON'TS

These “I’m so over it” fashion queens who call models “dahling” while making them starve themselves to death so they can stagger down a runway in a see-through garbage bag are way worse for women’s lib than the Taliban is. Comments/Enlarge | See all


She’s SMS-ing her friend to say that she’s “gone all out with the Stevie Nicks vibe tonight” but what she’s neglected to include is that even in her elongated “bubble perm and tranq addiction” period, Stevie never ever looked as tragic as this. Comments/Enlarge | See all






ARTÍCULOS RELACIONADOS

ASHLEY GILBERTSON - PARTE 2
Debes de haber aprendido a esquivar ba...
LO TIENEN EN LOS OJOS
Haciendo a un lado el nicáb
INFORME GLOBAL DE MODA 2009 - AM...
Los chicos belgas están fuera de control....
FARMACOPEA DE HAMILTON
Pareciera que los laboratorios de metanfe...





OSCAR NIEMEYER

El hombre de 101 años que inventó la capital de Brasil

ENTREVISTA, POR SANTIAGO FERNANDEZ-STELLEY
FOTO, POR ANDRÉ VIEIRA   DIBUJOS, CORTESÍA DE OSCAR NIEMEYER



Oscar Niemeyer está en la infinitísimamente pequeña lista de personas que han diseñado y construido una ciudad. Una capital mundial. Claro, Haussmann hizo el escenario de postal que es hoy París, y Wren reconstruyó Londres después del gran incendio (pero sin hacerlo de madera esta vez: ¡buena idea!). Aun así, no es como si les hubiera faltado en qué basar su trabajo; después de todo, esas ciudades ya eran metrópolis funcionales antes de ser re-construidas. Niemeyer, por otro lado, tomó un pedazo de campo brasileño y, en cuatro años (y con la ayuda de Lucio Costa), creó una capital hiperfuncional en la faz de la Tierra. Se llama Brasilia y tiene la forma de un avión, una mariposa o una mujer (aunque Niemeyer asegura que no es una mujer).

Eso fue hace 50 años, y Niemeyer no ha parado de trabajar desde entonces. Tiene 101 años y aún diseña edificaciones todos los días. Dedicó algunos años a ser presidente del Partido Comunista brasileño, se casó a los 98 y hace poco se metió en problemas por intentar hacerle unos cambios a Brasilia.

Vivir un siglo le ha dado una gran perspectiva de las cosas, el tipo de perspectiva que dice que “la arquitectura no le da un significado a tu vida”. Y, cuando un hombre que construyó una ciudad de la nada te dice que nadie en esta vida es importante, te comienza a preocupar la idea de que nada, ningún logro en toda tu vida, le llegará a importar a nadie nunca.

Vice: Comencemos con una fácil: ¿qué causó su interés por la arquitectura?

Oscar Niemeyer:
Me parece que el dibujo fue lo que me atrajo a ella. Recuerdo que, cuando tenía 10 años, me gustaba dibujar en el aire con los dedos. Mi mamá siempre me preguntaba: “¿Qué haces, niño?”, y yo respondía: “Estoy dibujando”. Podía imaginar los dibujos y hacerles correcciones. Hoy pienso de forma diferente. La arquitectura domina mi cabeza. Soy capaz de proyectar sin la necesidad de un lápiz. Puedo imaginar lugares y puedo imaginar el proyecto que quiero crear. Pienso en todas las soluciones posibles.

¿Cómo fue que te asignaron la construcción de Brasilia?

El presidente Juscelino Kubitschek, quien anteriormente me había contratado para construir la iglesia de Pamulha en Belo Horizonte, me asignó Brasilia. Recuerdo cuando Juscelino decidió construir Brasilia. Entró a mi oficina y dijo: “Oscar, hicimos Pampulha y hoy construiremos la nueva capital”. Así fue como comenzó la aventura de Brasilia.

Una ciudad completa construida tan rápido.

Yo sabía que tenía poco tiempo, pero eso no influyó en el diseño simplista. Por ejemplo, en el Palacio Alvorada hice un pabellón con columnas curvas—un tipo de columnas que jamás había sido construido anteriormente.

Dijiste que tu arquitectura buscaba nuevas formas o siluetas. ¿A qué te referías con ello?

No nos fuimos por la arquitectura que Bauhaus quería. Hubiera sido puramente funcional. La arquitectura debe ser bonita, debe buscar ser una obra maestra. Yo trabajo mucho en Europa y aquí, pero siempre intento traer belleza y asombro.

Y la filosofía de Bauhaus la sentías muy fría.

Es que no podía ser como la quería Bauhaus. No puede ser una “máquina habitable”. Debe nacer de la nada, sin influencias. Una vez, un arquitecto muy inteligente me dijo: “No hay arquitectura vieja ni moderna; sólo existen la buena arquitectura y la mala arquitectura”. Ahora, yo no veo a la arquitectura como algo que salvará al mundo, pero creo que el arquitecto debe leer, estar informado. Por ejemplo, aquí en la oficina hemos tenido una clase en la que un maestro viene a hablarnos de la filosofía y el cosmos. Qué bueno es conocer. 








< ANTERIOR


POST A COMMENT [SIGN IN]
Hi, in case you haven't heard, you can now sign up to become a "member" of Viceland.com, which entitles you to all sorts of amazing benefits like pictures and a nickname. Click here to make your own profile. You can still comment if you don't, but you gotta do it all 'nonymously.

Name:
Comment: