MEMORIAS SANGRIENTAS
Historias sobre la masacre de la prisión de Carandirú
TEXTO Y FOTOS, POR COLECTIVO GARAPA
A través de los noventa, el penal de São Paulo tuvo, aproximadamente, a ocho mil de los criminales más violentos de América Latina. Mejor conocido como Carandirú, fue alguna vez la prisión más grande del continente. El 2 de octubre de 1992 se desencadenaron una pelea masiva entre prisioneros y un levantamiento, dando como resultado ciento once muertos. Ese día, había ochenta y cuatro militares presentes y ciento dos balas fueron disparadas. Los nueve reos que no murieron por un disparo de bala lo hicieron acuchillados, pero los policíasninguno de los cuales murió, por ciertojuran por su madre que, cuando llegaron los guardias, los reos ya estaban muertos. Si las matemáticas todavía no te hacen sospechar, pon atención a estos recortes. Podemos ver una decapitación parcial y a otro tipo con un hoyo en el pecho del tamaño de una bola de beisputobol. Eso no luce como “defensa propia”.
Ronaldo Mazotto de Lima trabajó en la prisión por más de una década y fue una de las primeras personas en presenciar los resultados de la carnicería que ahora se conoce como la masacre de Carandirú. Después de la destrucción de la cárcel, Mazotto de Lima fue transferido a una prisión de mínima seguridad en Sierra Azul. Trajo mucho más que su experiencia. Trajo consigo, además, la única evidencia sobreviviente de la masacre: más de dos mil fotos, trescientos objetos y diez horas de material en video. Todo fue tomado poco después de que la violencia disminuyera, y quiere estar seguro de que la historia no olvide lo que él presenció, así que le pedimos ayuda para entender.
| “Nunca olvidaré el levantamiento. Duró tres días, y yo fui hecho prisionero desde el principio. Todo comenzó cuando los prisioneros tomaron el control de las salas octava y novena e hicieron rehén a cualquier empleado que se encontraran. Al principio, tratamos de huir y luchar contra ellos. Los guardias y otros empleados los perseguían con garrotes de metal, pero los convictos nos superaron en número y tenían cuchillos. Acabamos encerrados en una bodega de la sexta sala por tres días.” |
