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Victor Carvalho Burnett Vice: Déjame adivinar... ¿Eres de Río? Victor: No, soy de Brasilia. Oops. ¿Cómo es Brasilia? Es una ciudad muy linda. No hay muchos edificios. Todo queda muy lejos. Hay mucha naturaleza, pero no hay nada que hacer de noche. ¿Cuándo te saliste de ahí? Llegué aquí hace mes y medio. ¡Vas llegando! ¿Por qué saliste de Brasil? Es demasiado caluroso para mí. Me gustan los lugares fríos, mejores condiciones de trabajo, mejores condiciones de vida. ¿Por qué Montreal? Me interesó Montreal por comentarios que leí en internet. Además, conocía gente que vivía aquí, y todos decían cosas buenas de la ciudad, así que decidí venir. ¿Qué pensaste de tu primer invierno aquí? ¡Me fascinó! ¡Me gusta la nieve! Fue muy bello. Espera. ¿Las chicas aquí son tan guapas como las de allá? Oh, sí. Quizá estoy acostumbrado a las chicas de Brasil. Es una belleza distinta. Pero todas son bellas. ¿Fue difícil conseguir la visa de trabajo? No. Llegué como inmigrante, pero ahora tengo la residencia permanente. No tuve ningún problema para conseguirla. ¿Los canadienses son más amables que los brasileños? Los brasileños no soy muy amables, especialmente de donde vengo. La gente es muy fría. Y São Paulo tiene una vida tan agitada que no hay tiempo de ser amable. Pero aquí todo el mundo es amable. A lo mejor he estado en los lugares indicados. En realidad, somos agresivo-pasivos. ¿Y ya hallaste trabajo? Todo el mundo me estuvo diciendo que me tardaría como seis meses en conseguir trabajo, pero apliqué, y dos días después ya tenía uno. ¡Qué bien! ¿Qué haces? Soy diseñador web. ¿Hablas algo de francés? Sí, pero no el francés de Quebec. Me está costando trabajo porque es un francés completamente distinto al que aprendí. Tabernac! Te va a encantar. ¿Has estado saliendo desde que llegaste? Sí. Comparado con Brasilia, esto es el Cielo en la Tierra. Tienen muchos bares y cantinas. En Brasilia sólo tenemos diez o quince en toda la ciudad. ¿Qué extrañas de Brasil? A mis padres y a mis amigos. Eso es todo. ¿Eso es todo? ¿No extrañas nada de la ciudad en la que creciste? No. ¿Ni la comida? Bueno, sí, la comida. Ay, Dios mío, me encanta la comida de Brasil. ENTREVISTA, POR SARAH STEINBERG FOTOGRAFÍA, POR RICHARD LAM
Ricardo Cerqueira Vice: ¡Qué bonito bebé! Ricardo: Es mi hija, Dharma Isabelle. Tiene cuatro meses. Dharma es un nombre budista que significa “verdad absoluta”. Su madre es maestra de yoga. Con un nombre como ese, no estoy sorprendido. ¿Así que viajaste a Estocolmo por amor? Bueno, conocí a una chica sueca, Isabella. Su familia es dueña de un hotel en Salvador, el lugar donde nací. Ya sabes, la ciudad en Bahía famosa por tener el carnaval más grande. ¿No? Bueno, no importa. Ella tenía que regresar a Suecia. Quería que yo fuera a visitarla, y lo hice. Estocolmo era hermoso, y aquí conocí a otros brasileños y decidí quedarme. Wow, ¡qué romántico! ¿Ella es la mamá de tu bebé? No. Cortamos pocos días después de que mi boleto de regreso a Brasil se venciera, así que me quedé por mi cuenta y conseguí un trabajo de chofer de bicitaxi. Después conocí a mi novia actual, la madre de mi hija. Todo resultó para bien. ¿A qué te dedicabas en Brasil? Era diseñador gráfico, pero no hablo sueco: ninguna agencia me contrataría aquí. Desde entonces, estudio sueco, pero, después de dos años, sigo hablando muy mal. ¿Tienes visa? Sí, ¡una permanente! No fue difícil adquirirla por tener una hija aquí. ¿Sabías algo sobre Suecia antes de llegar? Sabía sobre la reina Silvia: ¡ella es mitad brasileña! Pero eso era todo. Suecia ha importado a varios jugadores brasileños de futbol. ¿Te has topado con alguno de ellos? Sí, tengo unos amigos que juegan soccer. Son como una pequeña comunidad brasileña aquí. Como somos menos de mil personas, solemos irnos a cenar y a bailar seguido. De hecho, hay un bar aquí en Estocolmo llamado Brazil. ¿Crees regresar alguna vez? Por supuesto. Extraño a mi familia, a mis amigos y mi barrio. Han fallecido cuatro miembros de mi familia desde que estoy aquí, y no quiero que pase de nuevo. La próxima vez, pueden ser mi mamá o mi papá; por eso quiero estar cerca de ellos. Pero esperaré a que mi hija crezca un poco más. ¿Qué va a ser lo primero que hagas cuando regreses? ¡Ir a la playa! Y tomarme una cerveza bien fría. ¿Encuentras más seguro y tranquilo Estocolmo si lo comparas con Brasil? Cosas increíbles me han pasado aquí que nunca me habrían sucedido en Brasil. Por ejemplo, ¡estamos sentados en un café donde todavía nadie rompe las ventanas! Perdí mi celular una vez aquí, y la persona que lo encontró le habló a un amigo para que pudiera recuperarlo. Y el lunes pasado, en el metro, se me cayó dinero del bolsillo trasero, y un señor me tocó el hombro para decirme: “Disculpe, acaba de perder esto”. Yo me quede así de: “Okey. Gracias”. ENTREVISTA Y FOTO, POR MILÈNE LARSSON | ||||||||||||||||||||||||||||||