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DOS & DON'TS
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Mayra Magalhaes Vice: Ey, chica de Brasil, ¿cuánto tiempo llevas en Berlín? Mayra: Alrededor de tres años y medio, pero me tomó tiempo llegar aquí. En la prepa tenía un novio francés, y después de graduarme me fui a vivir con él a París. Cuando eso no funcionó, me mudé a Alemania, de donde es parte de mi familia. ¿Directamente a Berlín? Mi primer destino fue Kiel, un pueblo bastante aburrido. El frío, la lluvia y las personalidades tensas del norte de Alemania, nada que ver con Río, fueron duras de manejar. ¡Y a la primera oportunidad me vine a Berlín! ¿Cuál fue tu primera impresión de la ciudad? Lo primero que pensé fue: “¿Adónde mierda vine a parar?”. No sólo por los dealers, sino porque es oscura, triste y fea. ¿En qué paraderos de Brasil creciste? En Río, pero fui al Colegio Alemán. Mi padre ha estado en Brasil durante veinticinco años trabajando como productor de música. Es bastante peligroso. Nunca me acostumbré a escuchar un disparo. En comparación, ¿encuentras que Berlín es aburrido? Berlín es, definitivamente, más segura. Cuando salgo del club a las cuatro de la madrugada, disfruto mucho poder caminar sola a mi casa. ¿Qué pedo con São Paulo? Escuché que está más lleno de gente que Río. São Paulo es puro caos. Es gris y gigantesca. Sólo cemento, tráfico y un clima espantoso. La odio. Claro, toda la banda dice que hay más antros, museos y cosas que hacer, pero, en Brasil, yo no podría vivir sin el océano Atlántico a la puerta de mi casa y la enorme selva que tenemos dentro de Río. ¿En qué trabajas por aquí? Estudio Historia del Arte y Arqueología. Y he estado modelando por un tiempo, lo que va perfecto con mis estudios porque me pagan buen dinero en poco tiempo. Además, tengo un novio maravilloso que hace que vivir aquí sea más lindo. Mi hermana y sus hijos viven aquí, así que también disfruto mucho cuando paso tiempo con ellos. Tres cosas que traerías de Brasil a Berlín. Mis padres, mi infancia y el sol: eso resolvería todos mis problemas de una vez. Última pregunta: los alemanes parecen seguir obsesionados con lo exótico de Brasil. ¿Has ido a una de esas fiestas alemanas de samba brasileña? ¿Tú visitas la Federación de Lederhosen cuando vas a Nueva York? Por más que me considere una verdadera brasileña, no creo cumplir con los clichés. Hay mucho más que samba y futbol en Brasil. ENTREVISTA Y FOTOGRAFÍA, POR MARTINA KIX
Karina da Silva Zaun Vice: ¿Qué haces acá? Karina: Soy transexual y me dedico a la prostitución. Es mejor para mí trabajar en Dinamarca que en Sudamérica. ¿Cómo está eso? La gente aquí tiene más dinero y es seguro porque tengo un lugar donde quedarme. En Brasil, trabajaba casi siempre en las calles, y hay mucho crimen ahí. Me asaltaron varias veces. Los transexuales son un blanco ideal en Brasil: todos nos odian, incluso la policía. ¿Por qué? Brasil es muy tradicionalista. Es más: creo que no les gusta la idea de que existan chicas con pene. Pero nosotras nos reconocemos como mujeres aunque tengamos una característica extra. ¿Hay una comunidad importante de transexuales en Brasil? ¡Sí! Yo soy originaria de Recife, pero me mudé a São Paulo para trabajar cuando tenía 16. Las prostitutas transexuales son muy comunes allá. Hasta tenemos un lenguaje secreto entre nosotras; se llama pajuba. Wow! ¿Algún otro secreto oficial? Silicón. Y no me refiero a la cirugía plástica ni nada de eso. Para lucir más femeninas, nos inyectamos silicón puro directamente en cadera, muslos, pómulos, etcétera. No suena muy seguro. ¡Dímelo a mí! Tengo kilos de esa cosa adentro, y se me ha caído a las pantorrillas y los tobillos, un efecto secundario común cuando te llenas el cuerpo de silicón puro y está libre de fluir por donde sea. Gajes del oficio, supongo. ¿Así que estás mejor en Dinamarca? Como ya te dije, es mucho más seguro y no me siento tan discriminada. Pero, por otro lado, los clientes aquí son más pervertidillos y sucios. ¿Y qué hay de la gente en general? ¿Qué tienen de diferente los daneses con respecto a los brasileños? Creo que hay una enorme diferencia. Tienen otra idiosincrasia. Los brasileños son muy abiertos y despreocupados. En cambio, los daneses y los europeos en general parecen ser más bien portados y distantes. Parece que extrañas mucho Brasil. Sí, así es. Extraño a mi gente y el clima. Por supuesto que quiero regresar, pero, hasta ahorita, el plan es hacer suficiente dinero en Dinamarca como para, algún día, tener una casa y, tal vez, abrir una tienda. ¿No más prostitución para entonces? Para ser sinceros, no es lo mío, baby. De hecho, ¿puedo estar en la portada de tu revista? No. Okey. ENTREVISTA Y FOTOGRAFÍA, POR HENRIK SALTZSTEIN | |||||||||||||||||||||||||||||||||