DOS & DON'TS

Club kids kill me. Their leader guy Michael Alig is like a Charles Manson for the mid-90s, only without the murder. Comments/Enlarge | See all


Finding a hippie girl who keeps her bush in check and whose farts smell like jasmine sounds like a dream come true, but you've got no idea what a pain it is trying to get her out of the house. Comments/Enlarge | See all






ARTÍCULOS RELACIONADOS

INFORME GLOBAL DE MODA 2009 - NE...
En los chicos, vemos un poco de revivir e...
LAS NUEVAS FRONTERAS DE LA SOBRI...
Estar antidrogado se siente antibién
PUEBLO CHICO, CUATRIMOTOS GRANDE...
Me encanta ir a casa
LA CRISIS DE LOS DOCUMENTALES
La pintura al óleo se ha desarrollado des...





RETO CON ROPA

Amigos que visten ojete a sus amigos

FOTOS, POR ALEJANDRA ARANGO

El reto: ir a comprar ropa de pacas y hacer las cinco combinacines más desagradables que puedas con 500 pesos. Haz que tu amigo se vista así todo el día por cinco días. No importa qué pase, no se pueden cambiar los planes. No hay excusa, no hay salida y no hay que darle explicaciones a los demás. Por el otro lado, tu amigo intentará vestirte de la manera más ojete que se le ocurra. En sus marcas... Listos... ¡Ropa!





Competidora 1: Paula
Este fue mi primer día en este asunto y tuve que ir a la escuela. Me sentí algo tonta con mi suetercillo de mojigata, pero después me aconstumbré. Las primeras horas fueron la parte más difícil. Fue un poco problemático traer la falda tan corta. Siempre hubo algún tipo intentando verme las piernas. Qué gordos me caen. Eso no me gustó. Son unos gatos. Creo que la mejor parte del día fue cuando tuve que ir a ver a mi abuela al asilo. Fui un éxito: todas sus amigas estaban encantadas. No entendí muy bien, pero me echaron muchas porras; que me veía muy bien, y así.

Gracias a esto, mi reputación de perdida desmadrosa pachanguera quedó prácticamente en el pasado. Está supercagado que a mi abuela, a sus amigas y a los tipejos de la gasolinera les haya gustado tanto el vestidito. Ni tan mojigato a la hora de la hora.
Competidora 2: Míriam
Me veía sexy. Me gustó cómo me miraban los hombres. Es más, no se me veían las piernas tan flacas. Digo, tengo mi pegue, pero ya me han dicho cositas de mis piernas, incluidos hombres con los que me he dado algunos besos. Ni modo, así es.

Me puse mi vestido en cuanto me desperté, un poco de desayuno y zas: me manché un poco el vestido con café. Casi no se veía, ni modo.

En la mañana, fui a comprar un libro, y, como de película, un chico me coqueteó mientras cada uno hojeaba algo, ¡y todavía no me bañaba! La verdad, él no me gustó, pero fue un buen ejercicio para presumir los hombros.

Después de bañarme, pasé por una amiga y fuimos a Xochimilco para comprar plantas. Me dijeron mucho “mi reina” y “linda” no sé si porque estaba comprando, porque querían que comprara más o porque en verdad me estaban chuleando.



Competidor 1: Gabo
Ustedes darán el veredicto final de estos shorts. Obvio son mucho más largos, pero los tengo puestos desde muy arriba. Lo malo es que todo el día se me notó un poco—y a momentos un mucho—el llamado paquete, chosto, etcétera.

Este atuendo creó un sistema de ventilación poca madre en el que el calor generado en la parte superior, llamémosle la sudadera—porque aparte no tengo nada abajo, o sea, calor del chido—encontraba salida a través de el “chor” gracias a lo que coloquialmente conocemos como fajarnos, de manera que el calor era canalizado de mi receptáculo de calor a los huevos, y de ahí, al exterior. Estaba cabrón, la verdad.

Fui a tomar café con una amiga, y, apenas llegué al lugar, me miraron como si estuviera pedo. ¿Me habré visto así de basurista? Mi amiga estaba muerta de la pena, pero yo tomé todo el pedo bien normal: ella me ha hecho pasar peores.
Competidor 2: Johan
Desde que me vestí en la mañana, me sentí como un hippie caguamero. Como que tengo mi puestito en Coyoacán de collares de alambre y papeles para fumar de todas las marcas conocidas y desconocidas. Me sentí muy incómodo.

El sudor también fue un pedo. Luego luego se me mojaron las axilas del chaleco, y acabó oliendo a madres. Era lunes, y, afortunadamente, no tuve muchas actividades, pero, de cualquier forma, tuve que ver a un par de personas, no mames.

Tuve que ir a tomarme la foto del pasaporte, así que mi look no era problema. Lo cagado fue que no me bañé—me dio hueva—, y el de la foto me dijo: “Yo le recomiendo que, para cuando venga, se acicale un poquito más, joven. Para la visa se le pondrían bien sangrones”. La cosa es que, mientras el señor me explicaba todo esto, yo, en mis pensamientos, acabé defendiendo el mentado chaleco.


CONTINUED
RETO CON ROPA | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | >


< ANTERIOR

READ/POST COMMENTS