DOS & DON'TS

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HERMANOS BROGUE - PARTE 1

Douglas Hart conoce a Fred el Zapato

ENTREVISTA, POR DOUGLAS HART
FOTOS, POR BEN FREEMAN



Hay una fábula famosísima de la escena del Northern Soul en el Reino Unido del tiempo en el que el look de skinhead se hizo popular por primera vez, entre 1969 y 1970. Se dice que, en alguna fiesta de toda la noche en algún club de Manchester, las puertas de emergencia se abrieron repentinamente y una banda de skins entró al lugar. Todos dejaron de bailar y espe-raron a que no hubiera problemas. El líder de la pandilla, resplandeciente en un casimir Crombie y unos Levi’s cuidadosamente medidos para estar doblados a una pulgada de sus brogues Loakes color café oscuro, saltó a una de las mesas y anunció que estaban ahí para “subyugar a los filisteos que vestían los ropajes inapropiados y que pondrían especial atención en los que usaran calzado de poca monta”. O, para ser más precisos: “Vamos a partirle su puta madre al pendejo que no traiga los pinches zapatos correctos esta noche, pinche escoria”.

Estas cosas no eran inusuales cuando yo era niño. Para mí, ayudaban a infundir a ciertas prendas de vestir un increíble poder. Recuerdo el día en que me llevaron a comprar mi primer par de brogues. Tenía 13 años y estaba tan emocionado que no pude dormir en toda la noche. Mi mamá me llevó a la zapatería local, donde compré un par de brogues color café oscuro. Todavía recuerdo el olor a cuero nuevo y las hileras de madera llenas de pares de brogues. Recuerdo lo bien que se sentían en mis pies, lo bien que me hacían sentir. Por suerte, aún tengo ese sentimiento cada vez que calzo un nuevo par de brogues. Por eso estoy tan contento de que tiendas como Men’s Traditional Shoes, al sur de Londres, existan todavía. En un mundo donde cada tienda es una copia exacta de la otra tienda de la misma cadena en cada centro de cada ciudad, en cada centro comercial del universo, doy gracias por lugares como Men’s Traditional Shoes y gente como Fred el Zapato.

Vice: ¿Así que te conocen como Fred?

Fred el Zapato:
Fred el Zapato.

Es un gran nombre.

No me jodas, hijo. Es sólo el nombre que me dieron. Todos los viejos en el pub tenemos nombres. Así son las cosas.

¿Cuánto llevas trabajando aquí?

Pues, la tienda lleva aquí desde 1860 o 61. La BBC hizo un reportaje sobre Walworth Road y sobre cómo las tiendas todavía siguen funcionando. No ha cambiado tanto.

Los brogues siempre me han encantado. Son mi pasión personal. Recuerdo mi primer contacto con ellos cuando era niño. Tenía un tío que se vestía impecablemente y siempre traía un hermoso par de brogues.

Son muy importantes. Son la primera impresión. Digo, puedes traer puesto un traje de treinta mil pesos, pero con un par de zapatos mierda, y te seguirás viendo como una tragedia.

Muchas de las chicas que he conocido me han dicho: “Mira los zapatos de un tipo y, si se trae algo entre manos, lo sabrás”.

Eso es cierto. Debes mantenerlos limpios y luciendo bien si quieres que esa clase de cosas te funcione.

¿Has notado que, a través de los años, las mismas modas en los jóvenes—o como quieras llamarlo—siguen regresando?

La verdad, la onda mod sí está regresando. Todavía me va bien con el mocasín Bass. Originalmente, salieron en Estados Unidos en los treinta, y hoy en día se los vendo a los chicos y a sus abuelos.

Así me estoy vistiendo últimamente. Como mi abuelo.

Extraño, ¿no?

Así que en los setenta, cuando la onda mod estaba comenzando, ¿ya compraban brogues?

Nah, yo era mod, y no los usábamos.

¿Cómo era el régimen de zapatos de un mod?

En los sesenta, en lugares como Rye Lane o Peckham, de donde yo vengo, e incluso más hacia el oeste, la tienda a la que íbamos se llamaba Revels. Vendían zapatos italianos muy a la moda que nos costaban el sueldo de una semana entera. En ese tiempo, introdujeron el zapato para manejar, los que tenían una hebilla que daba la vuelta por detrás. Nunca usé los de agujetas. Y luego llegaron los skinheads. En ese punto, todo era Royals y Doc Martens con ellos.

¿Ahí fue cuando la gente empezó a vestir brogues con mezclilla?

Sí, a finales de los sesenta. También había una tienda en Covent Garden que hacía botas estilo The Beatles que eran muy populares.

Recuerdo que Revels solía estar ahí en los ochenta, cuando me mudé a Londres.

Un sábado estuve en una fila por tres horas para conseguir un par de botas de The Beatles. Costaban como 60 pesos, cuando yo ganaba un sueldo de 85 a la semana. Eran azules. Azul marino si recuerdo bien.

Siempre vemos fotografías en blanco y negro de esa época, así que es un shock cuando encontramos fotografías a color y nos damos cuenta de cuántos colores de zapatos había.

Sí, había muchos colores muy juguetones. Era cuando el brogue de corresponsal, que era blanco y negro o café y beige, estaba de moda.

¿Qué hay en esas cajas de zapatos sin abrir en los estantes de arriba?

Nunca subo a esos estantes. Hay inventario viejo ahí. Los zapatos de esas cajas se llamaban eagles hace años, y venían en color gamuza. Eran zapatos para teddy boys, en realidad.

Esos zapatos sin estrenar de los cincuenta y sesenta ahorita costarían un brazo y una pierna en eBay.

Me vale madres todo eso de eBay. No tengo ni celular; menos, todo lo que necesito para eso.

¿Has ido a Northampton a ver las fábricas de zapatos?

Sólo he ido a una fábrica, y esa fue a la de Cox, George Cox.

¿Ahí siguen Loake y Church’s?

Sí, y Crocket Jones: es una buena marca. Y Trickers, una marca clásica.

¿Por qué se piensa que los brogues de Church’s son de mejor calidad? ¿Son la mejor compañía?

Si quieres que te lo explique, le pondría Ford a un Loake, y Mercedes, a un Church’s. Al final del día, son similares en muchos sentidos, pero Church’s le pone mucha más atención al detalle. De cualquier modo, yo encuentro los brogues de Loake más cómodos.

¿Has notado un renovado interés en los brogues? Los he usado por años, pero hace poco que empecé a ver a muchos chicos calzando brogues.

El año pasado fue un muy buen año. Vendimos muchos más zapatos finos.

Me imagino que el negocio está funcionando siempre porque la gente siempre va a querer zapatos de calidad, ¿no?

Depende de qué quieras sacar. Hoy en día sólo somos Billy, el dueño del negocio, y yo, así que no necesitamos tanta entrada de dinero. Nos basta. El papá de Billy empezó vendiendo frenos de cuero y cosas así en Waterloo el siglo pasado. Evolucionó a zapatos, compró esta tienda en 1957, y aquí estamos. Esta ha sido una zapatería desde 1890. El dueño anterior tenía 90 años cuando murió. Nació y murió aquí en esta tienda. Cuando llegamos aquí, había un cubículo para la privacidad de las chicas, para que nadie las viera probándose las botas, mostrando sus tobillos en público.

Cuando se mudaron para acá, ¿cómo era el lugar?

Fue en los sesenta. Ya conoces el dicho: “Si recuerdas los sesenta, es que no estuviste ahí”. Pura mierda. Había mucha música buena: el primer disco de los Stones, el de The Who, el de The Faces, y bailábamos Motown todos los fines de semana. Bailaba muy bien en esos días. Fui a Brighton algunas veces. Me metía una que otra pastilla, los corazones púrpura y todo eso, pero yo podía bailar toda la noche con una botella de Coca-Cola. En muchos de los clubes no había ni alcohol. Eran pastillas o Coca-Cola. Como esos raves de hoy en día, excepto que ahora todos andan en crack. Nadie se peleaba en aquel entonces porque gastabas mucho dinero en tu traje de angora y no querías que nadie derramara nada sobre él.

¿Así que nunca te metiste en broncas?

No. Nunca golpeé a nadie, y nadie nunca me golpeó.


CONTINUED
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