DOS & DON'TS

If you're a psychotic murderer who needs to dispose of body parts across town, dressing up as a Godspell unicycle mime on his way to work is a surprisingly good option. The unicycle case will fit the average-sized kid and people tend to assume the smell is just coming from you. Comments/Enlarge | See all


It’s hard to call out your friends on their bullshit without it seeming like a joke, but if one of them is turning into a serious, self-important asshole it's vital to figure out a way to slip him the news. Comments/Enlarge | See all






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BARBARA HULANICKI


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Si los científicos se levantaran de sus culos e inventaran una máquina del tiempo que pudiera viajar a cualquier lugar en cualquier era, escogería Egipto circa 3000 antes de Cristo para poder ver cómo construían las pirámides; o el Berlín de 1912, para ver a Houdini ejecutar—por primera vez—el truco de la tortura de agua china; o al Londres de 1960, para poder entrar a la legendaria tienda departamental Biba y comprar unas pestañas de araña y pintalabios negro para combinarlos con mi traje con estampado de gatos. Si tuviera suerte, hasta podría alcanzar a ver a la fundadora y genio creativo detrás de Biba, Barbara Hulanicki. Lo que comenzó como un negocio de envíos por correo, pronto se convirtió en una línea de moda de culto en la cual todas las piezas que se creaban se agotaban en cuanto llegaban a los aparadores. La primera boutique Biba estaba en una antigua farmacia, y pronto se convirtió en un lugar donde se reunían jóvenes que querían algo un poco oscuro, un poco glamuroso y un poco diferente de la prevaleciente estética mod del momento. Biba pronto se mudó a una tienda departamental de siete pisos que incluía pisos temáticos. El piso de arriba era el legendario restaurante y club Rainbow Room, que recibió a todos, desde los New York Dolls hasta Liberace. Como Liz Lemon diría: “Quiero ir ahí”.

Biba era total creación de Barbara, una ex ilustradora de modas, y su esposo, Stephen Fitz-Simon. Él se encargaba del lado financiero, dándole a Barbara completa libertad y dominio para hacer lo que quisiera a nivel creativo. Fue la primera tienda departamental para un estilo de vida en Londres y, probablemente, la primera en todo el mundo. ¿Cuándo fue la última vez que estuvieron en una tienda departamental que tuviera un castillo con lago para atrincherarlo, con flamencos vivos y pingüinos caminando por el jardín de la azotea? Barbara accedió amablemente a platicar con Vice vía telefónica desde su estudio en Miami, donde diseña el interior de hoteles de lujo y toma algunos selectos proyectos de moda, incluyendo una línea con Topshop que llegará a las tiendas en abril.

Vice: Parece que tuviste una visión muy clara con Biba. Era un look muy específico con inspiración del art nouveau, el art déco y el Hollywood viejo y glamuroso. Me preguntaba de dónde salió.

Barbara Hulanicki:
Primero y antes que nada, la inspiración era el período en el que vivíamos. No había ropa para jóvenes en Inglaterra. Digo, en Estados Unidos había cosas fabulosas sucediendo a principios de los sesenta, pero en el Reino Unido estábamos desesperados—así: desesperados—por ropa. Otra inspiración fueron las películas viejas, en su mayoría cosas con Garbo y musicales estadounidenses.

La paleta de colores era grandiosa. Todo era café y morado y había mucho negro. Muy exuberante y boudoir.

Diseñaba en Inglaterra, donde es oscuro y deprimente, y la paleta de colores ahí no es tan fuerte como en Estados Unidos. Por ejemplo, donde estoy ahorita, Miami, el sol está rebosante de color. Así que, en realidad, todo se trataba de luz.

Es gracioso porque, cuando pienso en la moda de los sesenta, los colores mod se me vienen a la mente, los rojos, blancos y el azul real del pop art. Su estética era diferente.

Definitivamente. Todo eso de lo que hablas estaba sucediendo en la calle Carnaby. Nosotros éramos unos snobs en el tema.

¿A qué te refieres?

Es que la calle Carnaby era un mercado masivo y era algo cursi. Ahorita no parece, pero lo era en ese entonces.

Ya entiendo.

Nosotros éramos el mercado selecto. Económico, pero selecto.

Leí que estuviste en la escuela de artes y que comenzaste como ilustradora de modas.

Hice algunos diseños en la escuela de artes, pero iba a tomar demasiado tiempo. Estaba desesperada por conseguir un trabajo y salirme de mi vida casera y ser independiente. Las ilustraciones se utilizaban frecuentemente en las editoriales; la fotografía todavía no llegaba al nivel. Parecía ser la manera mas rápida de ser independiente y todavía tener algo que ver con la moda.

Barbara en el jardín de la azotea—junto a cisnes vivos—de la tienda departamental Big Biba, en Londres

¿Cómo pasaste de ilustrar a hacer y vender prendas?

Estaba ilustrando en un estudio cuando conocí a mi esposo, Fitz, que trabajaba en publicidad. Me dijo: “Regresa al diseño. Tienes que trabajar por tu cuenta”, lo cual hice, y mi carrera realmente ascendió. Estaba en todas las revistas grandes: Women’s Wear Daily, Vogue, Harper’s, Queen, y viajaba mucho a Francia para hacer shows ahí. Eso fue un muy buen entrenamiento. Seguía viendo que no había absolutamente nada para los jóvenes. París era sólo para señoras en comidas.

Parece que todo lo que hacían—la ropa, la tienda, la manera en la que presentabas las ventas como una experiencia—era lo opuesto a lo que todos estaban haciendo en ese momento.

Eran todas las cosas que yo quería para mí. Antes que nada, tenía un esposo que me amaba y odiaba ir de compras. Así que pensé que la manera de conseguir que los chicos se quedaran era ofreciéndoles un asiento. Así podrían ver a las chicas y quizá funcionaría. Recuerda: no había muchos clubes en esos días. La gente no salía a comer. No había tantos conciertos. Ahora puedes estar en cualquier lugar, hasta en un Starbucks, pero antes no había nada parecido. La boutique, especialmente los sábados, se convertía en un lugar para conocer gente.

Al principio, todo lo que hacías estaba limitado, lo que eventualmente creó el concepto de piezas de culto que la gente tenía que tener.

Las ventas son como pescar: no sabes lo que va a vender en grande. Éramos cuidadosos. Vendíamos y, mientras vendíamos, hacíamos más. Todo era práctico, no estaba planeado en una sala de marketing o algo así.

Muy distinto a como es ahora.

Sí. Todo lo manejan por nosotros y le invierten dinero. Lo estamos haciendo al revés.

Debió haber sido muy emocionante hacerlo de la otra manera.

Tremendamente. No tienes idea. Nunca sabías cuándo ibas a atrapar uno grande. En las ventas, es este el momento que cuenta, no mañana, no el día siguiente, no ayer. Debes seguir haciendo dinero; de otro modo, mueres.

Estaba leyendo sobre los catálogos que producías. En los cincuenta y sesenta, los catálogos eran libros gruesos de dibujos. Fuiste la primera en hacer un catálogo con fotografías que pareciera editorial de una revista.

Estaba enamorada de la fotografía y los fotógrafos y dije: “Vaya, esta es la oportunidad de utilizar a esta gente tan increíble”. Digo, puedes imaginarte: ¡teníamos a Helmut Newton haciéndolo! Ya era grande, pero no tan grande. Fui con una amiga que trabajaba en el Observer y le dije: “¡Por favor, pregúntale!”. Ella me contestó: “Claro que lo hará. Le encanta”.

Nunca sabes hasta que preguntas, supongo.

Absolutamente.

Twiggy en Biba.

Tuviste ideas muy diferentes, y muchas de ellas las hiciste dar frutos. Había líneas de hombres, niños, zapatos, joyería, artículos de comida, café, té, comida para gatos y para perros e ¡incluso frijoles enteros! También leí que había un automóvil Biba en planeación.

Eso nunca sucedió, pero sí lo estuvimos ideando.

Parece como si la expansión de la línea Biba fuera un reflejo de los cambios en tu vida personal.

Teníamos una casa y hacíamos todos los muebles de segunda mano con vintage baratísimo. Y después necesitábamos algo que fuera con todo, así que hicimos almohadas y lámparas. Y luego tuvimos un bebé e hicimos ropa para bebé. Así siguió. Y después, para conseguir todo el look, estaban, por supuesto, los zapatos, las botas, la ropa interior y, finalmente, los cosméticos, que fueron muy importantes.

Tú sacaste un lápiz labial negro, ¿cierto?

Sí.

¡Estabas tan adelantada a tu tiempo! Aun hoy en día, si alguien hace algo atrevido, la gente se asusta. El año pasado, YSL puso lápiz labial en sus modelos, y la gente pensaba: “Oh, qué extraño”. No puedo imaginar qué pensó la gente de algo como eso en los sesenta.

Nosotros empezamos desde cero porque el lápiz labial en ese entonces era coral. Eso era todo. Así que teníamos un lienzo en blanco. Esa generación estaba hambrienta de cualquier cosa nueva. Era fantástico. Nuestro primer lápiz labial fue café chocolate y se agotó en dos segundos.

¿También utilizabas el lápiz labial?

Claro que sí.

Parece que estabas creando una armada de chicas que estaban sintonizadas con tu look.

Sí, porque yo me convertí en una de ellas también. Digo, es importante que estés sintonizada con tu público. Los ingleses son muy excéntricos y están completamente abiertos a las nuevas ideas. No les importa que se rían de ellos.

Tarjetón de cosméticos de Biba.

Saltemos a cuando te cambiaste a la gran tienda Biba de siete pisos. No sólo era una tienda departamental completísima, sino que también era, de nuevo, un lugar para conocer gente. Tenías a estrellas de cine, artistas y estrellas de rock, como los Rolling Stones y David Bowie, entrando y saliendo. Brigitte Bardot estaría ahí. Se me acaba de ocurrir que hoy en día los diseñadores andan detrás de las celebridades sólo para llenar la primera fila de sus shows y conseguir que vistan sus prendas.

Sí, les pagan.

Cierto. Pero parecería que la gente iba por su cuenta a la tienda Biba porque era un lugar cool para estar.

Te lo diré de esta manera: teníamos a chicas hermosas en la tienda, y eso era suficiente para que llegaran los chicos. Aun cuando estuvieras con una chica que no fuera tan hermosa, se volvía hermosa porque estaba ahí con las otras y se podía probar cosas y verse hermosa. Así que florecían, florecían. Dios las hacía, y ellas se juntaban.

Unos años después de que te cambiaste al edificio grande, la tienda cerró. Hubo varios factores involucrados: la economía en Inglaterra, la crisis del petróleo…

Justo como hoy en día.

Sí, muy parecido. ¿Cómo pudiste superar eso? Me imagino que fue terrible y te rompió el corazón.

Muy difícil. Fue toda nuestra vida juntos, mía y de Fitz. Tuvimos que reajustarnos. Nos fuimos a Brasil y empezamos una empresa ahí.

¿Por qué Brasil?

Probablemente vi demasiadas películas de Carmen Miranda.

En 1973, se suponía que un póster de Biba iba a ser usado como anuncio publicitario en el aeropuerto de Londres, pero fue censurado por mostrar un desnudo.

¿Y sentiste que era el lugar que seguía después de Londres?

En el momento, sí. Era romántico y glamuroso, pero fue trabajo muy duro, Dios mío.

¿Y cómo terminaste en Miami?

Ronnie Wood me pidió que hiciera un hotel para él, pero terminó siendo un club. Nos encantaba el lugar, así que nos quedamos más y más. Nos encantaron los Estados Unidos.

Escuché que estás trabajando en algunos proyectos de moda.

Sí, hice una colección para Topshop en Inglaterra, y ahorita estoy haciendo bolsas de mano para Coccinelle en Italia. Creo que no son tan conocidos aquí, pero son muy grandes en Europa. Sigo trabajando en moda e interiores. Quería hacer un show, pero el trabajo de los hoteles va en aumento.

¿Cuándo sale la línea de Topshop?

En abril.

Siendo que Topshop ha tomado una página de lo que hizo Biba, hacen moda muy actual y accesible.

Sí, ¡y se mueven muy rápido!


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