|
|
DOS & DON'TS
ARTÍCULOS RELACIONADOS
|
||||||||||||||||||||||||||||||||
Y MI PALABRA ES LA LEYConversaciones con un no indigente
ENTREVISTA, POR DAVID SOMELLERA. CARTONES, POR EL BEATLE
![]() La primera vez que vi a Gerardo traía puestos unos audífonos y berreaba la letra de alguna canción sin importarle que la gente le dijera que se callara. A veces paso y no está. A veces está por días. Últimamente no lo he visto. Una madrugada me acerqué a este lugar, que de día funciona como parada de camiones, y había clavado en un árbol un pedazo de cartón donde el Beatle rayó algunos garabatos casi ilegibles. Dice que ha escrito alrededor de doscientos poemas eróticos y un libro al que le puso Sonámbulos de la calle. Vice: ¿Dónde duermes? Gerardo: Me hice una cabañita en un terreno. La neta, si te vas de tu casa para experimentar lo que es la calle, pues, también vas a vivir dignamente, no como esos perrazos. Así les digo a los que viven como perros, así todos pasoneados, tirados en medio de las banquetas. Verás, un día te invito a mi cabañita para que veas que está así bien paradita. ¿Hasta qué año estudiaste? Hasta segundo semestre del CCH. Ya no seguí estudiando porque embaracé a mi chava y no tenía recursos. Ya no veo a mi pareja ni a mi hija. ¿Y has estado todo este tiempo en la calle? No, estuve pasándola muy mal, tuve que aguantar muchos madrazos. Mira, hasta ando con la nariz toda madreada; esto me pasó en la cárcel. Estuve cuatro años entambado porque una pinche vieja, aquí mismo, dijo que yo le había jalado la bolsa. En el reclusorio me volví callado, me tuve que hacer el loco; sólo así sobrevives ahí dentro. ¿Cómo le haces para comer si no trabajas? Buscándole. En la mañana siempre le ayudo al señor de la fruta, y me da así, mira, un chingo de fruta. Luego ayudo en la pescadería, y me regalan unos filetotes. Los que ya me conocen me regalan quesos y así. Ya en mi cabañita, me preparo mis pescaditos. Nunca me ha faltado comida; al contrario: luego hasta la tiro porque me sobra. El señor de aquí al lado al menos vende chácharas. ¿Tú no ofreces nada nada? La neta, no soy ni chacharero; alguna vez, quizá. Yo sólo llego aquí y leo un rato. Este señor a veces me invita un taco, y comemos juntos, y a veces pongo aquí en la bardita alguna pintura o alguna poesía mía. Cuando paso por aquí, te veo meditando. ¿Meditas o estás escuchando lo que la gente va diciendo? A veces medito, pero también oigo las mamadas que dice la gente. Por aquí pasan montones, todos con caras largas, así como los animales cuando los ves encerrados. Todos los días veo los gestos de desagrado, la no aceptación. Es que nos desagradamos, estamos en conflicto con nosotros mismos y, pues, por eso estamos en conflicto con lo exterior. Luego me dicen: “Te evades”, pero no. Yo tengo un mundo interno donde refugiarme. Lo siento por la gente que vive ignorante. ¿Te sientes un illuminati? Para nada. Ya no hay ascetas, como Jesús o Buda. Yo sólo me hice a un lado. No hay gurús iluminados porque la comodidad te lo está impidiendo. Te recargas en la tecnología, y ella nos va alejando de la posibilidad de sentir el milagro que somos. ¿No extrañas las comodidades, una casa, agua caliente, una familia? No, yo a lo que aspiro es a morirme con tantita sabiduría. Mi familia vive aquí en Observatorio. Mi hermano es coronel de bomberos; cuando pasa por aquí, me intenta convencer de que regrese a mi casa. ¿No te aburres allá arriba? ¿Te metes algo? No tomo ni fumo nada de nada. Allá en mi cabañita ando siempre en la reflexión. Es un lugar que tiene muchos árboles: eso ayuda. ¿Qué guardas en la cabañita? Tengo una lamparita, un radio, tres pantalones, dos camisas, mi chamarra y lo esencial. Lo demás me lo bajo por cualquier cosa. Aquí lo traigo, ¡mira!, en mi bolsa: mi radio, mis libros y mi cuaderno. ¿Se te antoja coger?, ¿extrañas coger? Hace años supe que una pareja no me va a hacer feliz. Prefiero estar solo; así me da tiempo de buscarme internamente. Cuando estás con una pareja, tienes celos, te angustias. El mismo convivir te produce insatisfacción. Cuando vivía con mi pareja, me despertaba y me decía: “¿Me veré despeinado?”. Me levantaba y ya quería estar peinado. Eso me producía inquietud: ¿estaré bien?, ¿estaré mal?, y no estaba bien. Ahora yo sé que ni una pareja me va a hacer feliz. ¿Tu peinado qué pedo? Todos los que me conocen me conocen como el Beatle. | |||||||||||||||||||||||||||||||||