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Extraído de The people’s almanac, de David Wallechinsky e Irving Wallace Ilustraciones, por Laura Park
![]() LEVANTARSE DE LA CAMA POR EL LADO IZQUIERDO Levantarse de la cama por la izquierda te pondrá de pésimo humor y serás objeto de infortunios durante todo el día. Levántate por el lado derecho y pisa primero con el pie ídem. Si te equivocas, camina al revés hasta que hayas regresado a tu cama y puedas comenzar de nuevo. Origen: los romanos pensaban que el lado izquierdo era el lado “maligno”. Un ciudadano entraba a la casa de su amigo con el pie derecho al frente. Incluso algunas familias acaudaladas contrataban a un “verificador de pasos” para proteger la entrada de todas las personas. La palabra en inglés sinister, o sea, “maligno” o “malvado”, se deriva de una palabra en latín que significa “lado izquierdo”.
Esto traerá siete años de mala suerte o causará la muerte de alguien en la familia. Si un espejo es roto, hay que removerlo de la casa y, si es posible, enterrarlo para contrarrestar las consecuencias malignas. Origen: antes de la invención de los espejos, el hombre veía su reflejo, su otro yo, en estanques, lagunas y lagos. Si la imagen era distorsionada, era augurio de un seguro desastre. Los espejos irrompibles de metal de los egipcios y griegos eran objetos valuados por sus propiedades mágicas. Después de la introducción de los espejos de vidrio, los romanos etiquetaron como símbolo de mala suerte el espejo roto. La duración del infortunio prescrito, siete años, viene de la creencia romana de que el cuerpo de un hombre se rejuvenece cada siete años, tiempo en el que, en efecto, se convierte en un nuevo hombre. ENCONTRARSE UN GATO NEGRO Evita los gatos negros. Si uno cruza tu camino, regresa a casa. Origen: los egipcios adoraban a los gatos y castigaban a los que se atrevían a matarlos. En la Edad Media, sin embargo, los gatos negros fueron asociados con las brujas y Satanás. Como se creía que las brujas podían transformarse en gatos, se pensaba también que un gato que cruzaba tu camino era una bruja disfrazada.
Si estás en la presencia de alguien que estornuda, protégelo del peligro diciendo “Salud”, “Dios te bendiga” o “Gesundheit”. Otras bendiciones aceptables son “Que vivas largamente” y “Que tengas buena salud”. Origen: los hombres antiguos creían que su respiración era también su alma o esencia de vida. Cuando Dios hizo al hombre, “sopló en su nariz el aliento de la vida”. Un separo rápido de ese aliento, un estornudo, es equiparable a sacar la vida de tu cuerpo. También deja un vacío en tu cabeza que puede ser ocupado por espíritus malignos. Los ciudadanos romanos temieron estornudar cuando una plaga llegó a la ciudad durante el reinado del papa Gregorio el Grande. Como tomaban los estornudos como un presagio de enfermedad, el papa Gregorio instituyó el uso de la frase “Dios te bendiga” para proteger a los que estornudaban de cualquier mal. ABRIR UNA SOMBRILLA DENTRO DE UNA CASA Las sombrillas sólo se utilizan afuera. Si fallas en adherirte a este dictamen, traerás hacia ti el justo castigo de la rabia del sol.
CAMINAR BAJO LAS ESCALERAS Si caminas bajo una escalera, la rabia de los dioses caerá sobre ti. Si olvidas esto y lo haces, rápidamente cruza tus dedos o pide un deseo. Origen: una escalera apoyada en una pared forma un triángulo con la pared y el suelo. Este triángulo simboliza la Santísima Trinidad, y entrar en un recinto sangrado es una ofensa coercible. Además, cruzar por este espacio prohibido puede debilitar los poderes de los dioses y liberar los poderes de los espíritus malvados. ![]() DERRAMAR LA SAL Si terminas siendo víctima de este dilema, sólo toma un poco de sal y lánzala sobre tu hombro izquierdo “justo en la cara del Diablo”. Origen: una vez, la sal fue una rara y costosa comodidad. Como tal, derramarla implicaba cierto gasto económico. Además, la sal es un purificador, un preservador, y simboliza las cosas buenas y duraderas de la vida. Se la mezclaba en las comidas utilizadas en ceremonias religiosas tanto de griegos como de romanos. Una fuente de esta superstición es la pintura de Leonardo da Vinci de “La última cena”, pues en ella el traidor Judas derrama, accidentalmente, sal sobre la mesa. | ||||||||||||||||||||||||||||||