MÉXICO NUEVOY la caridad con alimentos caducos
ENTREVISTA Y FOTOS, POR MARTÍN CERDÁNDEZ E IGNATIUS BOOGER. SUPERVISOR: GUADAMUR
Las entrevistas que aparecen a continuación fueron realizadas por la dupla de noveles creativos publicitarios integrada por Martín Cerdández e Ignatius Booger Infante, quienes, incansables, incluso se dan tiempo para ejercitar su faceta activista dedicando buena parte de sus ratos libres a México Nuevo, una organización caritativa no gubernamental conformada, en su mayoría, por egresados de universidades particulares. Para información del lector, mencionaremos que México Nuevo, entre otras actividades, tiene a su cargo varios desayunadores públicos dispersos a lo largo de la capital, cuya labor diaria consiste en empacar, con hojuelas de maíz de marca libre y leche de distintos sabores con fecha de caducidad vencida, a la chiquillada callejera que nos alegra con sus malabarísticas marinoladas la de otro modo tediosa espera durante los embotellamientos vehiculares a los que tan frecuentemente nos vemos enfrentados los capitalinos. Pienso que todos deberíamos seguir el ejemplo de Martín e Ignatius asumiendo un pequeñísimo porcentaje de responsabilidad sobre toda esa niñez no deseada. Nunca debemos olvidar uno de los preceptos que nos unifica como nación: el del derecho a la vida. Además, ¿cómo decirle que no a esas traviesas sonrisas con aroma a activo? Payasitos de eje vial del presente, mochaorejas del mañana: alimentemos hoy a nuestros futuros secuestradores.
Conversación con Rambo Rollins, hoy administrador de la poutique-fuente de sodas Hard Core Café, punto de reunión obligado para toda clase de renegados motorizados que se respete. Hace no muchas lunas, Rambo era nada menos que el afamado gritante de los hoy legendarios Masaje 68, banda punjeta pionera de este subgénero en Latinoamérica.
Vice: Fue publicado un fanzine donde declaras que el atún enlatado es fumable. ¿Cómo llegaste a esa conclusión?
Rambo Rollins: Haz tres horas diarias de sentadillas, como yo, y descubrirías muchas cosas, panduja.
¿Alguna vez te pusiste piercings en el cuerpo?
Seguro, panduja, y antes de que nadie se atreviera en el DF. Entonces no existían los aros prefabricados que se ponen hoy, así que opté por encajarme unas sonajas de pandereta en las chorejas. Lo malo es que, cuando salía a trotar a los parques, siempre terminaba confundido con un carrito de helados y correteado por escuincles bofos.
De todos tus tatuajes, ¿cuál ha sido el más doloroso?
Definitivamente, el que traigo en el huevo izquierdo.
¿Por ser una zona tan sensible?
No, porque, para poder verlo, tengo que estármelo depilando con cera, y ya van varias veces que me llevo carnita, panduja.
¿Qué representa para ti el tatuarse?
Es el máximo gesto de hombría que cualquier panduja puede tener. No basta una voz ronca; eso, hasta Lucha Villa. Quien no se tatúa no es machín. Punto.
De tener hijos, ¿los animarías a tatuarse desde pequeños?
Este... sí, nomás que ya no puedo tener hijos por tantas depiladas.
¡Bolas! Digo, perdona la pregunta, pero ¿pensabas tenerlos?
Quedas excusado, panduja. No hay pedo, al fin que algunos coleguillas integrantes del movimiento puñ de mi época ahora pertenecen al cuerpo de seguridad del DIF, y todos los demás están repartidos entre las distintas policías públicas y privadas. O sea que siempre hay quien me pueda hacer un paro si quiero adoptar.
¿Qué opinión te merecen los recién ingresados a la escena puñ?
Ya lo dije cuando, a principios de los noventa, con motivo de la operación Tormenta en el Desierto, se metieron unos puñ jóvenes a robarse popotes al McDonald’s del Ajusco como señal de protesta, y lo repito ahora: ni la muerte nos puede detener a los puñetas. |
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Conversación con Bourgueois Bagel K-Pareve, instructor de action-painting, sabrosocurador de frutas y copropietario de la galería Queremos que Ustedes Nos Bailen Lapalooza.
¿A qué se debe la irregularidad con la que Lapalooza realiza eventos?
Óyeme, pues, el arte y la cultura se crean y recrean esporádicamente, nunca sujetos a horarios predispuestos porque, de hacerlo, fenecería en ellos el elemento espontáneo que los hace tan ricos kikos makakikos.
Suena razonable, aunque algunos de sus detractores lo atribuyen a que para ustedes Lapalooza es sólo un hobby para cuando no andan de viaje.
¿Quéeee? ¿Hobby? ¿Viajes? Voy a hacer como si no te hubiera escuchado. Siguiente pregunta.
No, en serio. Mucha gente los tilda de juniors clavados en el rollo del arte como pretexto para justificar su ociosidad. Creo que a nuestros lectores les interesa tu versión al respecto.
En verdad os digo que nosotros tambor tenemos que mendigar apoyos gubernamentales y privados para poder sustentar esta loca travesía contracultural en la que nos embarcamos, convencidos, desde nuestra más tierna pubertad.
Bien. Retomando la línea de temas incómodos, ¿qué piensas con respecto a la catalogación, realizada por ciertos escépticos, de artistas dentro de tu estilo como popoff art?
Es su modo de defecar sobre lo que hacemos nosotros y publicaciones como Comfort Internacional. No me importa. Sabemos que nuestro trabajo refleja el sentir auténticamente popular y no una miope perspectiva arribista. Nos contamos entre los explotados, no entre los capataces.
¿Para cuándo es su siguiente exposición y de quién sería?
No sé, eso pregúntaselo a mi secretario.
Veo que en la modesta cafetería de Lapalooza expenden, entre otras curiosidades culinarias, turrones de yema caseros. ¿Fue tuya la idea de ofrecer una selección ibérica a los visitantes?
¿Qué? Ah, ni los había visto. Seguro fue escurrencia de mi secretario. Son tradiciones que trae de su tierra, Jijona.
Para concluir, ¿te gustaría comunicar algun mensaje de aliento a los alternoartistas incipientes?
Otro día. Hoy salgo hacia una convención en Lisboa y todavía no empaco mis calzones de algodón. Abur. |
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