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DOS & DON'TS
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EL FRANCÉS ANGELO DI MARCO CREE EN ABSOLUTOS MORALESENTREVISTA, POR MATHIEU BERENHOLC TRADUCCIÓN, POR PAULINE EIFERMAN
Angelo di Marco elige historias al azar y las convierte en horripilantes obras maestras del dibujo. Los franceses se vuelven locos con su trabajo. Estos han estado en casi todos los periódicos del país galo en las últimas cinco décadas, al igual que en espectaculares y un sinnúmero de revistas. Ha ilustrado amorosamente homicidios, asaltos, balaceras y puro de lo bueno desde su adolescencia. ¿El secreto? “Todo se trata de capturar el instante antes del golpe mortal”, dice. “Sin sangre. Sólo el miedo puro, intenso, y el horror”. Vice: ¿Qué edad tenías cuando empezaste a trabajar como artista? Angelo di Marco: Cuando tenía 23, me comisionaron para que ilustrara una historia corta que aparecía mensualmente en la revista La Vie Parisienne, que todavía existe. Después de cinco o seis meses, un día llegué con mis dibujos, como siempre, y el editor general me dijo: “¡Tengo noticias para ti!”. Así que pregunté: “¿Me van a dar un aumento?”. Y él me contestó: “No, nunca damos aumentos, pero esto podría ser incluso mejor para ti: el periódico Radar quiere contratarte”. Ahí empezaron los buenos tiempos. Radar era un periódico de formato grande con una circulación de un millón de copias. Estaba feliz y emocionado de ver cómo salía todo. ¿Y cómo resultó? Empezaron probándome para ver cómo dibujaba el movimiento. También hacía una tira cómica semanal. Trabajé en la sección llamada “Inouie” (“increíble”), donde reporteaban accidentes extraños y cosas así. Por ejemplo, publicaron la historia de una mujer que cayó desde un edificio justo en los brazos de un bombero. ¿Las historias siempre eran reales? Sí. Había otra sobre el robo de un autobús. Un tipo estaba esperando en la terminal y, cuando un chofer bajó de un autobús, el tipo se subió y empezó a manejar. El chofer corrió y se subió al autobús por la escalera del equipaje y empezó a gritar: “¡Ladrón, ladrón!”. Así que hice un dibujo de la parte trasera del autobús, como si estuvieras en la segunda ventana y vieras al chofer gritando. ¿Te enfocas más en las víctimas? Depende. Si pienso que la víctima es la persona interesante, me ubico en un ángulo que la muestre de frente. Por ejemplo, si la persona es atacada desde atrás y estrangulada, entonces dibujo la cara de la víctima. Y, si no conocemos la cara del asesino todavía, entonces dibujo desde un ángulo en el que sólo se puedan ver sus manos. Dibujé algo así hace poco. Era una mujer que había ganado la lotería. Se había divorciado justo antes de obtener una fortuna, y luego la mataron. La estrangularon desde atrás. Dibujé una parte de la cara del tipo, uno de sus ojos y su frente. La policía sospechó del ex esposo por un tiempo, pero no consiguió ninguna prueba, así que lo dejaron ir. ¿Alguna vez encontraron al asesino? No, sigue por ahí. Dibujas muchas escenas horribles, pero nunca se ve sangre en ellas. Hay miedo, pero nada de vísceras. Siempre intento dibujar suspenso. Quiero dibujar el instante de los disparos, el robo o el acuchillamiento antes de que salga la sangre. La intensidad de la víctima es más fuerte que el dolor en sí mismo. El dolor es sólo una mueca. Cuando te duele, olvidas todo a tu alrededor. Pero aquí la víctima sabe exactamente qué le está sucediendo, y es horrible. Y es mucho más interesante para el atacante. Él está en un estado de completa alteración, tal vez un ataque de celos o lo que sea. Puedes ver en su cara la intención de matar. ¿Tus dibujos te ayudan a entender a la humanidad? Creo que eso sería exagerar, pero, sí, tengo mis puntos de vista sobre la raza humana. Hay un lado bárbaro que puedes ver a lo largo de la historia. Los animales no tienen conciencia: cometen crímenes horribles sin saberlo, matan para alimentarse, mientras que los hombres utilizan la conciencia en un sentido equivocado. ¿Qué pasa en la mente del asesino? En mi humilde opinión, ocurre un proceso muy peculiar. Espera, ¿estás tratando de hacerme hablar de sicología? ¡Ese no es mi trabajo! Aunque supongo que está bien que intentes hablar de ello. Siempre hay casos en los que se quiere saber qué llevó a una persona a cometer un crimen. ¿No te ha obsesionado alguna de las historias que has ilustrado? No. De hecho, me libero de todo eso sin darme cuenta. Una vez que termino de dibujar, aun cuando lo que haya hecho tenga un lado muy oscuro, sólo me limito a entregar el trabajo y ya. Dejo de pensar en ello. Pero algunas personas deben quedar dañadas por las cosas que ven. Pueden marcar su vida y su rutina diaria. Tal vez se pongan tristes o les despierte un lado depresivo o algo escondido. Pero eso no me pasa a mí. Yo estoy libre de todo eso. ¿Cómo? Es que jamás pienso en ello. Nunca me digo a mí mismo que tengo que olvidar todo para no volverme loco. Tal vez por eso tus dibujos pueden parecer distantes. Tal vez, o tal vez esta distancia viene del hecho de que parto de cero cada vez que hago un dibujo nuevo. Pienso en lo que sucedió, me pongo en los zapatos de los personajes, y después los pongo en su lugar dependiendo de cómo imagine la situación. Tengo que mostrar el drama a través de la cara, los gestos y el comportamiento. Y, una vez que termino, avanzo al siguiente personaje utilizando el mismo proceso, probablemente con menos piedad si es el atacante. Siento mucho odio hacia las personas que matan a otras. Sea cual fuere la situación, nadie debe tomar la vida de alguien más: está completamente prohibido. Sin importar el motivo, no está bien matar, ¿sabes? Puedes hacer enojar a una persona, dejar de verla, hacer lo que quieras, pero no puedes, en ningún punto, tomar su vida. Uf, perdón, creo que me dejé llevar. Sí, lo hiciste. Pero creo que estamos de acuerdo en que el homicidio está mal. ¡Gracias! | |||||||||||||||||||||||||||||||||