DOS & DON'TS

I wonder how many young men have perished trying to keep Ms. Tokyo Posh Pants ’09 happy? Comments/Enlarge | See all


These “I’m so over it” fashion queens who call models “dahling” while making them starve themselves to death so they can stagger down a runway in a see-through garbage bag are way worse for women’s lib than the Taliban is. Comments/Enlarge | See all






ARTÍCULOS RELACIONADOS

CORREO VICE
AMÉN
Vice:
Eh, só...
ENFRENTANDO A LA MAFIA ITALIANA ...
Una conversación con Roberto Saviano
FOTOGRAFIADAS POR KERN
Fotos, por Richard Kern
VIVIR Y MORIR EN NÁPOLES - PARTE...
Quince años de fotografiar





UN ESQUIZOFRÉNICO


ENTREVISTA Y FOTO POR AMY KELLNER



Mi amigo Phiiliip (sí, así se escribe) es esquizofrénico. Antes no lo era, pero ahora lo es. También podría pasarte a ti. El caso es que Phiiliip está diagnosticado con esquizofrenia. Es músico y un escritor muy talentoso, sólo que escucha voces que, en muchas ocasiones, le dicen que se mate. Le pregunté si estaba consciente de que las voces no son reales, a lo que me contestó que está un 75 por ciento seguro de que no lo son. Espero que el otro 25 por ciento no se vuelva muy convincente.

Tengo un pequeño conflicto con esta entrevista porque, por un lado, pienso que todo lo que Phiiliip dice es fascinante, increíble, creativo y, de alguna forma, brillante, pero, por el otro, no quiero alimentar su paranoia con sus viajes de
copyright nazis y agentes de persecución que ya vienen por él. Entonces, ¡ey!, para las personas del tipo agente-malo-secreto, ¡esta entrevista está fuera de sus límites! ¡No pueden acceder a ella! Dejen ya a mi pobre amigo en paz: necesita dormir.

Vice: ¿Cómo estás?

Phiiliip:
Mi farmacólogo está tan jodido que ocho punto dos miligramos de Ativans y diez de Ambiens no producen ni una chispa de bostezo. La medicina moderna me ha fallado. ¿Habrá, no sé, alguna raíz que pueda masticar, o algún esqueleto que pueda pulverizar para hacerme un té, y mi vida pueda ser vivible de nuevo? Estoy muy lejos, viviendo majestuosas escenas de dolor y con muy pocas posibilidades de regresar.

Uf. ¿Te puedo entrevistar?

Eh... creo que puedo sacrificar mi orgullo y convertirme en abogado de mi tribu. No me gusta que me identifiquen con ningún grupo, pero creo que es importante porque, en realidad, no hay nadie, excepto Daniel Johnston, y su película me aburrió. Bueno, está Brian Wilson, pero es un poco retrasado y, cuando lo vi en Pet sounds, su temita era “Now wasn’t that a nice little ditty”. Phil Spector, también, pero mató a esa hostess del Hard Rock Café. Podríamos hablar de cómo fue que Phiiliip K. Dick, yo, se pegó con un láser rosa en la frente, pero, en lugar de ver seis mil páginas de revelaciones religiosas, todo lo que pude retener fue que el aceite es sólo agua con un negro colorante comestible y que sólo necesitas una gota para cruzar manejando todo el país.

Deberías intentarlo.

Y también podría hablar de drogas y de cómo dejar el Adderall, el Ambien y el Ativan; es casi tan duro como la heroína. He armado una ya casi completa lista de todas las pastillas que me han recetado en los últimos dos años: Abilify, Adderall, Ambien, Benztropine, Buspirone, Effexor, Focalin, Geodon, Haldol, Invega, Klonopin, Paxil, Prozac, Risperdal, Seroquel, Suboxone, Wellbutrin, Zoloft y Zyprexa. ¡Las ordené alfabéticamente para ti! También había una para la discinesia tardía. También deberíamos tocar el tema de Britney Spears, ya que fue en ese tiempo cuando me puse realmente mal.

¿Cuál tema de Britney Spears?

Bueno, fui comisionado para hacer el remix de “Gimme more”, pero yo quería llegar a un “metaestado”; entonces, me aventé todo lo de Britney en YouTube, elevado por días entre videos de diez minutos de ella comprando gas o visitando baños, y fue tan extensa y tan explosiva la cama de minas que, de repente, ya tenía cuatro temas hipersuperengranados con los que fabriqué mis más intrincados soundscapes y una base de datos lingüísticos que harían a mi marioneta virtual decir cualquier cosa que se me ocurriera.

Alimentando esta intriga, estaba mi gratificante lectura en el tweaky sitch: de que teníamos una adicción al meth en nuestras manos, un sesgo confirmado por The National Enquirer. Yo, para unirme a ella en ese triste corredor astral, con desdén científico, también dejé de dormir y empecé a vivir en segmentos de setenta y dos horas. Uno de mis más inflamatorios pedazos de calumnia se escabulló, y sé que ella lo escuchó: así lo dijeron los paparazis. Britney estaba en su McMansión esquematizando una insaciable vengaza, que incluía voltear el flujo de A/V, contratar investigadores privados que instalaran microcámaras en cualquier lugar por el que yo pasara, siguiéndome semidiscretamente en una serie de camionetas blancas con nombres estúpidos, como Simply Service. Hasta pusieron un minimicrófono en mi oído para grabar todo lo que escuchara, y era puesto en un archivo que se distribuía entre productores de peso completo que me harían a mí lo mismo que le hice a ella.

Y el track más apaleable que pudieron inventarse fue el single de “Someone”. Ese era yo. Entonces, competí en contra del tiempo, creando cuidadosamente mi refutación a la cultura y humanidad en general, el veneno más puro que pude sacar del reino de las pesadillas. Tonaditas realmente oscuras, como esa parte de Berlin, de Lou Reed, donde el productor Bob Ezrin le dijo a sus hijos que su madre estaba muerta y grabó sus llantos y gritos: “Mommy!”. Ahora el RIAA está detrás de mí, así que creé un falso colectivo de arte: pura mamada; le hice una página de MySpace, siendo sus influencias Negativland, AdBusters y culture jamming, pero, cuando los agentes comenzaron a llamar a Rupert Murdoch, cerré toda la empresa: proyecto cancelado.

Ya veo.

También está un pronóstico sobre el futuro inminente atado a esto, en el que también trabajo en ocasiones. 1984 es como una tratado comparativo de SLA. Como sea, va hacia la regulación de palabras y el empaquetamiento del dominio público a las corporaciones multinacionales que reinan sobre la ilegalización de las tradiciones populares. Pueden destruir cualquier idea porque todas vienen de pensamientos que existían previamente y de los cuales ellos poseen los derechos. Básicamente cualquier forma de expresión u opinión necesitará tener una licencia y será controlada con acusaciones, privilegios y procesos entusiastas para que aquellos suficientemente privilegiados como para poseer los “derechos” tengan la exclusiva. Los infractores del copyright se unen a los terroristas y pedófilos en la lista de aquellos que van mas allá de la simpatía de los derechos civiles, incluyendo los pensamientos. Las ideas son tan peligrosas como esas chingaderas explosivas, y necesitamos de autoridades superlativamente merecedoras. Quiero decir que ellos necesitan tomar un seminario de fin de semana, tal vez hasta un curso de certificación. De todos modos, ¿por qué dirías algo que en realidad no quieres decir? Es como un pensamiento “privado”. ¿Eres un P o un T o un I. C.? Pero como un cementerio de iPods e imanes gigantes en cada código postal.

¿Un qué?

Oh, diablos. Seroquel: eso es lo que quería pedirle a la siquiatra. Pero creo que ella no tiene un arreglo comercial con ellos, no tiene ni el pisapapeles ni la pluma transparente. En serio, hacen un chingo de mercancías de Seroquel y hasta dan muestras gratis, pero esa madre te jode más que cualquier otra cosa. Pero está bien porque te callas. Explotaré una píldora de aire y me deleitaré en una dulce alberca de placebos. No le digas a nadie.

Okey.

Ya voy por sesenta y seis horas sin dormir. No es muy divertido si no andas de juerga con sustancias que te mantengan arriba. Entonces, me he estado tomando el Ambien genérico. ¡Me dieron diez! ¿Se supone que sólo voy a poder dormir una noche del mes? Todo lo que hace es ponerme a cantar en la Increíble Banda de Cuerdas acerca de cómo ellos tampoco pueden dormir. El capitán Beefheart dijo que se echó todo un año sin dormir. ¿Crees que eso sea posible? ¿Speed tranquilizador?

Quizá.

Esa es otra historia. Los agentes persecutores no sólo me inyectaron meth, sino supermeth, mucho muy superior. Es así como pueden estar despiertos y espiar toda la semana veinticuatro horas al día. Estoy muy seguro de que fui dopado. De repente, tenía la sensación de andar en el mejor speed que hubiera probado nunca. Casi bailé tipo semiraver y no trababa: era muy suave. No sé cómo me doparon. Creo que fue en el microchip que me implantaron en la muñeca. Una microiota es mortal, pero yo estuve despierto por cinco días con mucha energía y no necesité comer ni tomar agua. Estuvo bueno. No sabía que eso era biológicamente posible excepto por el hecho de que ellos inventaron el supersida y me inyectaron cuando estaba saliendo del Klonopin, que, de repente, me pegó mucho más fuerte. Querían infectar a todos los gays del mundo para que se volvieran en mi contra y, de paso, yo me convirtiera en el “ser humano más violado” del Libro de los Récords Guinness, pero a los gays no les va a importar porque ellos van a acabar metiéndose supermeth.

¡Oh! Y entonces las voces me estaban gritando: “Él tiene crack en su jardín”. Salí a mi jardín y, efectivamente, encontré pedazos de papel aluminio, los hice bolita, los metí en un sobre y escribí: “El crack mata. Por favor, deténganse. Esta es una zona libre de drogas”. Poco tiempo después, abro mi caja de píldoras y me encuentro lo que parecía ser una radiante y todavía cristalina metanfetamina. Ya sé, ya sé, nunca se deben destruir las buenas drogas, pero sentía rencor por haber sido embaucado. Entonces, esos cristalitos se fueron por el drenaje. Han de haber rechinado mientras se iban girando.

¿Quiénes son los agentes persecutores?

Un jefe nazi de una agencia de copyright del imperio malo, quien dobla turnos como agente ser-intrusivo-perenne y montó toda la oficina donde trabajé y se metió a mi mail y a mi cuenta de MySpace y comenzó a contactar a todas las personas que he conocido, convirtiéndolas en informantes pagados. Miente constantemente, atentando contra mi vida entera, como haciendo videomontajes de mi vida y cometiendo imprudencias en los noventa y demás. El segundo agente es su hija, y el tercero, un vecino barbón que salió del jardín con una cosa tipo radar, un investigador privado retirado que ha estado grabando mis conversaciones por décadas, como si fuera una persecución de una póliza, una cruzada personal para joderme, con fondos ilimitados de apoyo por parte de la compañía y un equipo legal a prueba de balas. Hasta le pagaron al ACLU para que no me representara. Los podía escuchar hablando las 24/7 acerca de cómo querían asesinarme, llamando a la policía militar para decir que tengo una navaja del ejército suizo y que necesitan venir y tirar a matar porque utilicé un sombrero militar en 2002. Al principio, estaban afuera, pero con el paso del tiempo me di cuenta de que comenzaron a cablear mi casa, un proceso a través del cual los pensamientos son telegrafiados a través de redes neuronales. Esto sólo es posible por medio de un implante cerebral. Me lo metieron en la cabeza cuando me operé la nariz, y desde entonces sólo se sientan en su van criticando cada una de mis acciones.

¿Pero por qué querrían ellos pasar por todos estos problemas por ti?

Eso es lo gracioso. George Bush, quien odia la música electrónica y los refritos, creó un consenso en el que se dice que yo soy el anticristo. “Aparentemente, él no disfrutará de ‘la compañía de mujeres’ y utilizará grandes palabras e ‘inversiones asquerosas’ para transformar la existencia”. Todo esto se estancó cuando descubrí una profecía apocalíptica en internet que dice que América me vende a Irán. Lo vi en las noticias: ahora las naciones pueden venderse entre ellas a los ciudadanos, y ahí me empujan desde una torre de trescientos cincuenta y ocho metros, previniendo así la guerra nuclear. Esa parte es real: tengo una copia del documento. O tal vez es como en el Fight club y en realidad yo escribí todo y lo publiqué mientras dormía. Hago eso a veces.


Para una mamada total y una que otra abominación musical, dirige alegremente tu camino a phiiliip.com.


< ANTERIOR


POST A COMMENT [SIGN IN]
Hi, in case you haven't heard, you can now sign up to become a "member" of Viceland.com, which entitles you to all sorts of amazing benefits like pictures and a nickname. Click here to make your own profile. You can still comment if you don't, but you gotta do it all 'nonymously.

Name:
Comment: