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DOS & DON'TS
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LYNDA BARRYENTREVISTA POR AMY KELLNER
Si fuiste un niño raro o triste, tienes que leer los cómics y novelas de Lynda Barry inmediatamente porque te va a dar miedo lo identificado que te vas a sentir. Es embarazoso que tantos de sus cómics nos pongan tan emocionales, aun los graciosos. Son como memorias reprimidas de la infancia saliendo a la superficie en forma de caricaturas y diciendo: puta madre. Y luego está Cruddy. Cruddy es la novela en la que estás o no estás con nosotros. Es la historia oscura, lo que se dice oscura, de una adolescente que conoce a unos chicos raros, se mete ácido con ellos, y luego les cuenta la experiencia de haberse ido en una gira de crímenes y asesinatos con su padre demente cuando tenía 11. Es glorioso, pesadillesco y, también, inesperadamente chiflado. Está escrito de una manera hermosa, con un lenguaje que caracteriza a Barry tan bien, que nos mata. Ah, y escribió toda la novela a mano. Uf. Así que, básicamente, Lynda es nuestra heroína número uno. Estamos emocionados porque Drawn & Quarterly va a sacar una hermosa reimpresión de cinco volúmenes en pasta dura de todas sus tiras cómicas de Ernie Pook’s comeek. ¡Yay! Y, si alguna vez puedo ir a su seminario, “Writing the unthinkable” (por favor), seré por muchos años el más feliz del planeta. Lamentamos lo que escuchamos sobre su problema con turbinas eólicas. Oficialmente, odiamos las turbinas. ¡Abajo las turbinas!
Lynda Barry: Gracias, pero no me siento tan fabulosa desde que me enteré de que una granja de viento se estaba planeando justo al lado de mi casa. Sesenta y siete turbinas eólicas, cada una de cuarenta pisos de altura, a trescientos metros de mi puerta. Probablemente perdamos todo por lo que hemos trabajado. Tal vez tengamos que mudarnos y comenzar de nuevo. Procuraré no mencionarlo otra vez, pero, si quieres conocer más del otro lado de la energía eólica, puedes visitar la página que manejo para nuestra comunidad. Está en betterplan.squa respace.com. Quiero que la gente sepa que estas máquinas no son benignas. Traen mucha miseria a los que se ven obligados a vivir entre ellas. Lamento oír eso, pero sigues siendo fabulosa. ¿Con qué personajes te identificas más? ¿Eres Maryls o Maybonne o Arna o Freddy o pedazos de todos ellos? ¿Tienes algún favorito? Me encantan todos ellos. Hasta Arnold, el apretado hermano de Arna. Aparecieron todos al mismo tiempo en una tira llamada The night we all got sick a mediados de los ochenta. No tenía idea de que se quedarían conmigo tanto tiempo. Me identifico con todos ellos y me encanta cuando salen de mi pincel o mi pluma porque es la única manera que tengo de verlos. Nunca sé lo que van a hacer o decir porque no planeo nada antes de comenzar una tira. Es como cuando los niños no planean nada antes de jugar con títeres. Sólo empiezas a mover los títeres, y la historia sale. Muevo la pluma o mi pincel, pero es lo mismo. ¿Me puedes decir cómo es un típico día de tu vida? ¿Escribes y dibujas todos los días? Bueno, estaba mi vida antes de las turbinas y está mi vida después de las turbinas. Mi vida ahora es no parar de ayudar a mi comunidad y a otras comunidades en Wisconsin a entender que trescientos metros de una casa es demasiado cerca para tener una de estas máquinas. Estoy trabajando para conseguir que las alejen por lo menos a ochocientos metros. Los desarrolladores de estos proyectos están furiosos por esto porque les reduce las ganancias, pero le da a la gente la oportunidad de quedarse en sus casas. El principal problema con las turbinas es el ruido que generan en la noche. Pero ya: suficiente de turbinas. Antes de las turbinas, tenía una vida muy feliz, llena de trabajo, y me hace llorar cuando recuerdo todo eso. Me encantaba despertar al amanecer o un poquito antes, ir a mi estudio, que es un viejo granero a unos ciento cincuenta metros de la casa. Trabajaba todos los días, pero para mí era la felicidad. Como preguntarle a un niño si realmente jugaba todos los días. Yo lo hacía. Pintaba y leía y escribía todos los días. Era mi trabajo, y era tan hermoso como siempre lo había soñado. Ya no hago nada de eso ahora. Trato de encontrar tiempo libre para tomar algunas fotos o escribir un poco, pero mi cabeza está muy preocupada sobre nuestro futuro como para trabajar bien. Pusimos todos nuestros ahorros en la granja. Mi esposo, Kevin, tiene un vivero y se dedica a la restauración de praderas. Calentamos las cosas con madera y cocinamos con madera y cosechamos nuestra propia comida. No tenemos secadora, tendemos nuestra ropa todo el año en nuestra terraza techada. No pedo creer que lo vayamos a perder todo, pero parece que así será. Realmente lo lamento. Escribir desde un granero suena grandioso. Es un pequeño granero con terraza que mi esposo y mi vecino construyeron. La parte superior es lámina y muchas ventanas y un techo de madera y está lleno de libros y artículos para hacer arte. Antes de empezar a escribir, siempre leo algo. Trato de hacer eso todos los días antes de empezar mi vida d. T. [después de las Turbinas]. Leo poemas. Emily Dickinson es mi favorita. O filosofía. A Zhuang-zhi, que es como un Lao Tsu más alivianado. O una de las pláticas zen de Shunryu Suzuki. Me gusta leer cosas que saquen a mi mente de la ruedita de hámster en la que a veces se convierte. a. T. [antes de las Turbinas], solía moler mi tinta en una piedra para tinta y pintaba el alfabeto en hojas tamaño oficio. A veces, cuando pintaba esos alfabetos, se me ocurría hacer algo. Si sentía ganas de escribir, trabajaba en mi novela con un pincel. Escribir lento es mejor para mí, mejor para mis ideas. La novela es ahorita un cesto de ropa sucia llenísimo en el piso de mi estudio. La extraño. Si el sentimiento que recibía cuando escribía el alfabeto estaba más inclinado a dibujar o hacer collages, hacía eso. Si no tenía ningún sentimiento en particular, seguía escribiendo el alfabeto y moviendo mi pincel sobre la página de una manera no planeada. Siempre se me ocurría algo con esta actividad. No había días malos. ¿Qué es lo mejor de vivir en una granja lechera de Wisconsin? ¿Qué es lo peor? Tenemos un bosquecito de robles detrás del granero, con árboles que datan de antes de la guerra civil. Hay muchos pájaros. Me encantan. No puedo creer cuántos tipos hay. Las golondrinas hacen sus nidos en el establo. Kevin ha restaurado muy bien la tierra por estos lugares, así que las plantas nativas que mantienen la población de insectos y animales están aquí; eso hace muy felices a los pájaros. Me encanta mi comunidad. Es bueno tener amigos granjeros. Es bueno saber el nombre de sus vacas y el de los becerros que llegan en la primavera. Es divertido ver a los nuevos cuando voy por huevos con mi vecino. Es bueno saber que estarán aquí para nosotros en cualquier momento, día y noche, y es bueno que sepan que pueden contar con nosotros de la misma manera. Tenemos un tractor Ford modelo 1958 que me encanta. Tenemos silos y un granero que ha estado aquí por cien años. La casa original se quemó años antes de que llegáramos. Nuestra casa es pequeña, pero no mucho. Le pusimos una terraza con techo de lámina y le construimos un horno para pan de mampostería. Tenemos un jardín gigantesco. Me están dando ganas de llorar. No es la granja más bonita del mundo, pero es el mejor lugar en el que he vivido en toda mi vida. Guau. ¿Te tomas la molestia de ver televisión? ¿Qué haces para divertirte? Me encanta la tele. Cuando nos cambiamos, Kevin me pidió que no compráramos televisión por satélite y que aguantáramos con la recepción aérea. Al principio, ni lo consideré, pero ha sido muy bueno poder tener un límite en lo que veo. Nuestra recepción está horrible. Apenas y podemos ver bien un canal. Y muy pronto, cuando saquen las señales análogas, no tendremos nada de recepción, y estoy lista para ese paso, pero ¡adoro la tele! Mis shows favoritos son Wife swap y Super nanny. Extrañaré esos programas. Cuando viajo, me cuesta mucho dejar un cuarto de hotel con cable. Lo que me gusta hacer para divertirme es dibujar, escribir, estar en el jardín y visitar la Sociedad Histórica de Footville, el pueblo más cercano. Está llena de libros de recortes y diarios de personas en nuestra área. Es un banco pequeño, pero huele como la mejor librería. Yo lo llamo la máquina del tiempo. La mujer encargada del lugar, Kay Demrow, tiene 72. La adoro. Ha dedicado su vida a organizar y transcribir miles y miles de documentos escritos a mano.
What it is está basado en una clase de escritura que enseño, llamada writing the unthinkable. Había querido hacer una versión en libro de la clase, pero no sabía cómo. No quería que fueran sólo instrucciones y textos de ideas sobre cómo escribir. Quería que la escritura a mano tuviera mucho que ver e hiciera que a la gente le dieran ganas de hacer algo. Para mí, escribir o pintar o hacer un collage no tiene diferencia. Son como diferentes títeres, pero la parte viviente de ellos es algo que llamo “la imagen” porque mi profesora, Marilyn Frasca, los llamaba así cuando estudié con ella en la universidad, en los setenta. Pude trabajar dos años seguidos con ella, y todo lo que he hecho desde entonces está conectado a lo que ella me enseñó. Mi clase se basa en esas enseñanzas, y el libro está dedicado a ella; de alguna manera, todo mi trabajo está dedicado a ella. Me dio algo que le ha dado forma a toda mi vida y me hizo querer mostrárselo a otras personas. Me encanta dar mi clase. De hecho, es una de las pocas cosas que no han arruinado las turbinas. Cuando salgo de aquí a dar una clase en Chicago o en San Francisco, estoy libre de preocupaciones. Siempre me pone eufórica estar en un salón con estudiantes que trabajan duro. Cuando era pequeña, quería ser maestra, pero pensé que nunca lo lograría porque soy pésima deletreando. Estoy muy feliz de haber encontrado una manera de hacerlo de todos modos. ¿Sabes que Cruddy está en nuestro top cinco de libros que llevaríamos a una isla desierta? ¿Cuál sería tu lista? ¡Me encanta que me digas eso! Adoré escribir Cruddy. Fue muy divertido. Me estoy divirtiendo igual con la novela en la que estoy trabajando; realmente puedo sentirla moviéndose. La extraño igual que como extraño a una persona. Pero, bueno, mis libros para la isla desierta son la antología completa del Dr. Seuss; Playing and reality, de D. W. Winnicott; todos los poemas de Emily Dickinson; toda la serie de George Smiley, de John le Carré, y una antología de pláticas de Shunryu Suzuki. ¿Es cierto que escribiste Cruddy a mano, toda en cursivas? La escribí con un pincel en hojas tamaño oficio. No creo que hubiera pasado de cualquier otra manera. Llegué a esta forma de trabajo porque estuve tratando de escribir una novela en mi computadora, y el problema era la pinche tecla delete. Te puedes deshacer de algo antes de que sepas lo que es. También hay un mundo de diferencia entre aplastar una tecla para hacer una a y dibujar la letra a. En mi caso, por lo menos, el movimiento de mi mano hace que la historia venga a mí. Después de diez años de tratar de escribir una novela en una computadora, como yo creí que se escribían las novelas, me rendí. Recuerdo caminar por mi lugar de trabajo diciendo: “¡Okey, okey! Si hiciera esto a mi modo, ¿cómo lo haría?”. Y me di cuenta de que todo lo que necesitaba hacer era lo mismo que cuando hacía una pintura o una tira cómica. Eso significaba lentamente y a mano. Parecería que escribir una novela con un pincel tomaría mucho tiempo, pero terminé el primer borrador en nueve meses. Me resultó divertidísimo trabajar. La historia fue tan viva e inesperada. Parecería que lentamente no es la mejor manera de escribir una historia, pero hizo que Cruddy fuera como es. La cosa más rara sobre el libro fue que, el día que lo terminé, el libro realmente finalizó. Nunca volví a ver a Roberta ni a ninguno de los otros personajes. Pienso en ellos, pero ellos no piensan en mí como lo hacían cuando estaba trabajando en ellos. Era muy solitario para ellos hasta que el libro nuevo apareció. Ahora pienso en los personajes y ellos piensan en mí de vuelta. Ha sido especialmente difícil no trabajar en ellos. Creo que volveré a hacerlo una vez que se arregle esto de las turbinas. Siento cierta nostalgia por estar con los personajes dentro de la novela; ver qué andan tramando, qué pasa. Me encanta el sentimiento de no saber y, al mismo tiempo, tener la sensación de que saben, de que los personajes saben y tienen que mover mi mano en la página como una tabla de ouija por un rato para decírmelo. Tienes una manera muy agradable de escribir diálogos para tus personajes. La manera rara en la que haces las oraciones y la gramática es como otro lenguaje. El lenguaje viene de escribir a mano. Realmente viene de los movimientos de la mano. Como un títere: empiezas a mover su boca con los dedos y ves en sus ojos y tienes ese sentimiento de que te está diciendo algo y que es alguien distinto a ti. Distintos títeres tienen diferentes maneras de hablar. Mis personajes son así. Me carcajeo cuando escucho lo que dicen. Me hacen reír muy fuerte. ¡Sé que soy yo! Pero también no soy yo. Lo mejor de esto es que no hay nada mágico en ello. Los seres humanos lo hemos estado haciendo por mucho tiempo, y, al parecer, todos somos capaces de hacerlo. Una vez vi a dos tipos hacer una escena de Romeo y Julieta usando basura que habían encontrado en la calle. Era una de esas muy peculiares ferias del renacimiento, y yo no le agarraba la onda a la situación hasta que estos dos jóvenes recogieron un tapón de una botella y la colilla de un cigarro e hicieron la escena del balcón de Romeo y Julieta con esos elementos. Yo miraba fijamente la colilla y el tapón de botella como si realmente estuvieran hablando. Me abrió la mente.
En tu libro, uno de los ejercicios de escritura que describes es utilizar palabras específicas, como carro, o frases, como las madres de otras personas, para evocar memorias que pueden ser descritas a detalle y a través de las cuales se puede empezar a contar la historia. Así que ¿podrías contarnos una historia corta y rápida sobre, no sé, corte de pelo o mosquitos? Lo haría si tuviera más tiempo. Lo tendría que hacer a mano, y sé que mi cabeza no va a ir ahí el día de hoy con todo esto de las turbinas. Pero deberías venir a mi clase y te enseño cómo hacerlo. ¡Es muy divertido! Puedes encontrar más información sobre la clase en MySpace. Haz una búsqueda de writingtheunthinkable. Bueno, por lo menos cuéntanos sobre tus próximos proyectos para que podamos tener algo que esperar en la vida. ¡Mi novela! Me gustaría decirles el nombre, pero no puedo hasta que esté terminada. Y la gran cantante Kelly Hogan y yo estamos trabajando juntas para hacer que los seminarios de escritura funcionen en diferentes áreas. Y realmente, realmente quiero escribir un musical con ella porque es una genio, es muy graciosa y es también muy seria y muy profunda. No quiero morir antes de hacer eso. Y más pinturas y más cómics. Pero, por lo pronto, estoy en el ejército peleando con las irresponsablemente posicionadas turbinas. Me reclutaron, y tengo que dar lo mejor de mí. ¿Te gusta dar clases? ¡Me encanta!
¿Qué tipo de cosas pasan en el seminario? Escritura de historias espontáneas y sorprendentes. Es una clase difícil de describir, pero muy intensa y, también, muy anónima. No nos presentamos y no discutimos nada del trabajo. No es una situación social, pero igual es muy divertida. Trato de hacer que cualquier estudiante pueda estar tan involucrado o no involucrado como quiera. El estilo de escritura que enseño es muy específico, así que básicamente trabajamos en aprender el método para que la gente lo pueda utilizar cuando llegue a su casa. Mucho de lo que hacemos está en la sección de actividades de What it is. ¿Piensas que a la gente se le puede enseñar a escribir? No creo que nadie necesite que le enseñen a escribir. Creo que sólo hay que recordarles que ya saben contar historias de la misma manera que saben usar sus dedos y pulgares. La clase es sobre lo que la gente ya sabe, pero que la mayoría ha abandonado. Algo así como cuando yo abandoné mi mejor manera de trabajar para intentar escribir un libro en una computadora. ¿Cuál es tu animal favorito? Me encantan los perros. También, los pájaros. Y los cefalópodos. Y los hongos.
¿Alguna vez has tenido una visión o visto un fantasma? Tengo memorias vívidas de haber visto un fantasma cuando tenía 5 años. Todavía lo puedo ver. Fue en la parte de arriba de las escaleras de una casa a la que nos acabábamos de cambiar. Una silueta que se movía justo como se mueven las luces del norte. Una extraña distorsión de brillo en la noche. Recuerdo regresarme de las escaleras a mi cuarto para morirme de miedo. Por suerte, estaba durmiendo en un cuarto con quince de mis primos y mi abuela, así que no estuve sola. Todavía no sé qué era o si, de hecho, fue. Es sólo una memoria muy rara y vívida. También conocí a una drag queen que era psíquica en las Filipinas. Me dijo que mi mejor amigo y mi novio estaban en la cama en ese mismo instante. Resultó que estaba en lo correcto. Creo que era una drag queen algo malvada porque me dijo esto riéndose. Era una síquica muy sarcástica. No confío mucho en los síquicos. ¿Puedes decirme la clave para la eterna felicidad? Creo que tú la conoces. ¡Sí! Es gastar poco y no endeudarse. Es no turbinas. La energía solar y los biodigestores serán mencionados en mi próxima carta a Santa. | ||||||||||||||||||||||||||||||