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KAYO UME





UN JUDÃO ORTODOXO GAY QUE ES CANTANTE DE R&B


Izquierda: un buen niño judío. Derecha: un perverso hombre judío. Alguna de estas dos fotos por Jason Lloyd Miller.

ENTREVISTA POR AMY KELLNER

Conozco a Ari Gold desde que teníamos 10. Fuimos juntos al Instituto Judío Ortodoxo Yeshiva. Él fue mi primer gran crush porque cantaba jingles para comerciales de TV y a los dos nos gustaba Madonna, lo que, en la comunidad ortodoxa, nos convirtió automáticamente en freaks.

Lo que todo esto evidenciaba, sin que yo, por supuesto, me diera cuenta, era que Ari era gay. Me adelanto veinte años, y ahora yo trabajo en una revista llamada
Vice, mientras que Ari es un exitoso cantante y bailarín de R&B al que le encanta cantar, topless, lleno de aceite y con una máscara de luchador, canciones con letras en yiddish. Como a menudo nuestros padres dicen: “¿Por qué a nosotros? Todos los demás crecieron normales. ¿Por qué tú tuviste que ser tan diferente?”. Bueno, pues, vamos a averiguarlo.

Vice: ¿Te acuerdas cuando en octavo grado tratábamos de agarrarnos las manos, pero no podíamos porque éramos superreligiosos en ese tiempo?

Ari Gold:
Claro, éramos shomer negiya.

Que es la ley de que los niños y las niñas no pueden tocarse. Pero nosotros utilizábamos un pedazo de papel enrollado y lo tomábamos de las puntas.

Me acuerdo. Me encanta que era todo un sistema, como una póliza de afecto entre un hombre y una mujer; pero, siendo gay, eso no es nada que me llame, de ninguna manera. Como el concepto del machitzah en el shul [la pared que separa a los hombres de las mujeres en la sinagoga]. El punto es que no te prenda la persona que está sentada a tu lado. ¿De qué manera funciona eso si eres gay?

Uno de mis colegas del trabajo me preguntó el otro día qué son esos trapos que nos colgamos los judíos cuando rezamos.

Tefillin. En inglés les dicen phylacteries.

Pero ellos querían saber por qué. Y en realidad no tengo idea. Me preguntan ese tipo de cosas todo el tiempo.

Yo sé un poco por qué. ¿Quieres que te diga?

¡Claro!

Bueno, te pones el tefillin alrededor de la cabeza y los brazos de manera que apunta hacia el corazón, lo que, se supone, representa una completa inmersión en la oración: tu mente, tu cuerpo y tu corazón están enfocados en la oración. Y es por eso que se usa el listón de piel. Pero, ¿sabes?, encuentro muy atravtivo el atado de piel en los bíceps de los hombres.

¿Tú observabas a la gente en la preparatoria mientras oraba?

Sí, sí lo hacía.

¿Quién pensabas que estaba guapo en la preparatoria?

Ahud Marcus.

¡Ja! Sí, él sí era guapo. Bueno, aquí viene la gran pregunta: ¿cómo fue que pasaste de ser el chico judío ortodoxo a un cantante de R&B topless, engrasado y gay? Y lo peor es que tú—contrario a mí, que, básicamente, he evitado la iglesia judía ortodoxa—sigues utilizando palabras como mishegas [“sin sentido”] en una conversación regular y un collar chai y un tefillin en uno de tus videos musicales; además, hay lingo judío en toda tu música y demás. ¿Cómo puedes estar aún envuelto en el judaísmo?

Bien, obviamente, todo el mundo tiene que resolver las cosas por sí mismo, y cada quien toma sus propias decisiones. También cada quien tiene sus propios traumas al crecer de manera religiosa.

Tus mejores amigos son drag queens negras. Y tú sigues utilizando palabras en yiddish. ¿No es eso extraño?

Primero que nada, las drag queens negras aman las palabras judías. Entonces, sólo eleva mi caché. En segunda, yo no odio, en lo más mínimo, haber crecido religiosamente judío, y, si hubiera negado o rechazado todo eso, entonces, en cierto sentido, ellos habrían ganado. Los judíos ortodoxos no son dueños de eso. Quiero decir que esto es una tradición y una cultura que ha existido por miles y miles de años, y los ortodoxos piensan que ellos son los dueños del copyright, o algo así. Yo quiero enseñar a la gente que se puede ser judío y gay al mismo tiempo.

¿Entonces tú quieres seguir envuelto en la comunidad judía?

No quiero estar envuelto en la comunidad ortodoxa, pero, cuando pienso en las tres cosas que corren dentro de mí, una es ser judío; otra, estar en el show business, y la tercera, ser gay. Estas tres cosas son la influencia de todo lo que hay en mí, y no las puedo separar. Tengo un concepto más nostálgico de mi niñez que el que tienes tú. Tú has bloqueado totalmente las cosas. Yo llegué a una gran cima en mi carrera a los 12 años, lo que me hace tener una relación distinta con mi niñez.

Claro. ¿Me puedes resumir un poco lo que quieres decir con que creciste en el show business?

Fui descubierto cantando en el bar mitzvah de mi hermano. Me metieron a un concurso de niños judíos que era como del tipo de American idol, pero para niños judíos ortodoxos, y gané el primer lugar. Entonces, un ingeniero que estaba haciendo un disco de historias de niños me pidió que audicionara en lo que se llamaba “Pot belly bear”.

¿Y no saliste en su serie también?

Muy poco, en All my children.

Tú eras bien flaco y escuálido de niño, pero una vez que creciste te volviste más llenito. Ahora pareces un tipo hispano rudo.

Pues, qué bien. He estado más en contacto con mi masculinidad últimamente porque, cuando era niño, era más bien afeminado, un pequeño niño afeminado.

Recuerdo cómo todo el mundo pensaba que Shuli Weiner era una puta porque en séptimo grado hubo un rumor de que ella le mostró los senos a su novio y de que puso un pelo púbico en un medallón que le regaló. ¿A quién se le ocurrió eso? ¿Un pelo púbico en un medallón? Y fue como el escándalo del siglo.

Todos pensábamos ¿le vamos a volver a hablar alguna vez? Fue un desastre moral.

¡Era bien loco! Siempre le cuento a la gente estas historias, y me dicen: “¿Es en serio?”. Es impactante para ellos.

Y todas las reglas. ¿Como cuántas reglas hay? No hay ni un segundo de tu vida en el que no estés haciendo algo religioso.

Y el hecho de que nadie lo cuestiona. Es lo que siempre le digo a otras personas que es para mí la quintaesencia de la experiencia de crecer en un ambiente judío ortodoxo. ¿Te acuerdas de esa clase que nos daba el rabino Weiser? Un día estaba intenando probar la existencia de Dios basándose en el escarabajo del estiércol. “El escarabajo del estiércol es tan asombroso que sólo Dios pudo haberlo creado”: ese era su tipo de razonamiento. Yo levanté mi mano y dije: “Pero…”, y comencé a tratar de discutir con él, pero, de repente, Michael Kule, el chico más popular de nuestro grupo—nunca lo olvidaré—, se volteó de su asiento, me vio a la cara y me gritó: “¡Sólo cállate y acéptalo!”.

Eso parece de una mala película de adolescentes.

Es como estar dentro de un cascarón, ¿no? Es exactamente como me siento respecto a la religión. ¿Te mantienes kosher?

Me mantengo anti-kosher. Aún siento placer al comer una langosta. Se siente pecaminoso.

Ja. Pero, sí, algo en mi interior me dice que estas cosas son repugnantes. Son sucias, son animales que comen del fondo del mar, comen su propia mierda.

La langosta roja es guau para mí. También las hamburguesas. Recuerdo muy vívidamente mi primera hamburguesa con queso. Estaba en el Cozy’s en Broadway, cerca de NYU. Fue una excelente hamburguesa con queso.

La mía fue en McDonald’s

Esa es muy buena.

¿Tienes fans ortodoxos gays?

Por supuesto. Hay judíos gays que disfrutan y aprecian mi trabajo.

Pero fácilmente puedes dejar de hacer todas esas cosas judías. También podrías dejar de hacer las cosas gays y ser simplemente un cantante normal de R&B.

Sí, y he trabajado con un montón de productores de renombre y ejecutivos de compañías disqueras que me han dicho que debería no ser gay. Me dicen: “Te aseguro que te puedo convertir en estrella, pero no seas gay ni judío”. Una vez, un productor de una disquera importante—no voy a decir nombres—me dijo que, si regresaba al cló- set, él me convertiría en una estrella, y también quitó con Photoshop mi collar chai de las fotos de prensa. ¡Ah!, y me dijo que debería cambiar mi nombre a Snake.


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