DOS & DON'TS









Bra Cosabella.
HEDVIG, 25 años
Vice: ¿Qué pensabas sobre tu apariencia cuando estabas creciendo?

Hedvig:
Pensaba que yo era blanca. Hasta que tuve 6 años y se burlaron de mi pelo, pensé que me veía justo como mi mamá.

¿Qué hay del racismo?

Eso es algo bueno de Suecia: casi no hay racismo aquí.

¿Pero existe?

Más o menos. Estoy estudiando medios y comunicación, y en ningún evento de negocios al que he ido ha habido gente de color.

¿Cómo te sientes con tu apariencia el día de hoy?

Estoy muy feliz sobre cómo me veo. Ahora los mulatos se están haciendo más comunes en Estocolmo, pero no siempre fue así. La mayoría de la gente mezclada que sale a clubes tiene entre 18 y 20 años. ¡Pero de mi edad—25, 26—no hay muchos! Me encanta no verme como todos los demás.

¿Sientes que estás atrapada en medio por tener orígenes mixtos?

Cuando estoy aquí, siempre me siento completamente sueca. Pero, cuando voy a los Estados Unidos, por ejemplo, me tratan como una persona negra. Eso fue una cogida cerebral la primera vez que fui. De pronto, toda la gente tiene todas estas preconcepciones sobre mí. Un tipo que conocí me dijo: “Si todo lo convertimos en una guerra, ¿qué lado crees que te recibiría?”. Y le contesté que sí, que suponía que el lado negro, y me dijo: “¿Ves? ¡Eres negra!”.

¿Qué tipo de hombres te acosan?

Creo que ningún sueco me ha invitado a salir. Puedo ir al club más blanco de toda la ciudad, y, si hay un tipo negro, sé que se me va a acercar. Creo que es mi tipo de cuerpo. Es algo cultural. Si llegara a Trinidad y Tobago con un cuerpo flaquísimo, la gente me diría: “¡Tenemos que alimentarte, chica!”.


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