|
|
DOS & DON'TS
ARTÍCULOS RELACIONADOS
|
|||||||||||||||||||||||||||||
CASA DEL SOL PONIENT - PARTE 4Un lugar donde las mujeres encuentran pas, pas... digo, paz
POR JUAN PABLO AGUILAR Y GUILLERMO RIVERO FOTOS DE RAMIRO CHAVES ![]() LOURDES Residente desde diciembre de 2007, Lourdes sigue ejerciendo. Vivía en la calle y una amiga la invitó al asilo. Al principio, se resiste a hablar sobre su vida, pero a la menor provocación accede, sobre todo cuando se trata de hablar mal de la antigua directora de Xochiquétzal: “La directora anterior no nos dejaba salir a trabajar. Decía que no le importaba que necesitáramos dinero. Cada quince días teníamos que dar 100 pesos para el gas, y otros 100, para la cocina. Si no lo hacíamos, no nos dejaba bañarnos. Nos amedrentaba. Una vez la amenacé. Le dije que la iba a acusar con las autoridades por secuestrarme. Con Rosalba, la nueva directora, es distinto: todas trabajamos organizadas. Estamos contentas a pesar de que, con la salida de la antigua directora, perdimos abasto. Antes había donaciones extranjeras, y hoy, ya no. A veces no hay cebolla o jitomate, pero Rosalba se las arregla sin pedirnos nada. No sé cómo le hace”. Para Lourdes es mejor trabajar en las mañanas. Aunque se viste como cualquier persona en Tepito, ya la identifican: “Los hombres saben quién se prostituye y quién no. A veces salgo a la tienda por un mandado y, de pronto, sorprendo a alguien detrás de mí pidiéndome que vayamos a un hotel. Me rehúso, y entonces me suplican que aunque sea un ratito en el parque. Yo les respondo que no porque, cuando salgo a hacer las compras, no trabajo”. De acuerdo con Lourdes, no se trata de tiempo, sino de deber: “Los clientes usualmente no se tardan mucho: cinco o diez minutos; son de ‘pisa y corre’. Pero la obligación es primero”. Sin hijos y viuda, Lourdes vio en la venta de su cuerpo el único medio de supervivencia. Se queja de que la gente crea, ignorando sus problemas, sobre todo en la vejez, que la prostitución es un camino fácil: “Una tiene que andar soportándolo todo: clientes groseros que piden las cosas de mal modo. Ya estoy vieja, pero no es para tanto”. Cuando empezó a ejercer, diez años atrás, Lourdes conseguía tres o cuatro clientes por jornada. Hoy, cuando tiene suerte, conquista uno: “No creo seguir mucho en esto. Después trabajaré aunque sea de lavalosas. Tampoco pienso quedarme mucho tiempo más en el asilo: siento la necesidad de estar sola”. CONTINUED CASA DEL SOL PONIENT | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | | ||||||||||||||||||||||||||||||