Una mañana conocimos en el recinto escolar a estos jóvenes miembros del Slayer Mob. Estaban en el tejado, tratando de derribar con tirachinas fabricados con restos de pelotas de fútbol a unos loros posados en las ramas de un eucalipto. Este loro en cuestión tuvo la mala suerte de sobrevivir al impacto. Los chicos nos dijeros que se lo iban a llevar a casa para domesticarlo. A juzgar por la cantidad de plumas verdes y restos semidesplumados de pájaros que hay por el suelo, no apostaría yo mucho por las oportunidades del animal.
Being into Crass when you’re in your 60s is lame and they would never endorse leather but there’s something about this guy’s Winnie the Pooh face that makes him seem way more authentic than all the squatters in Essex.