FOTOS POR CORTESÍA DE WIM DELVOYE
El artista Wim Delvoye se dedica a tatuar cerdos. Lo siento, no hay una manera más poética de decirlo: el tío tatúa cerdos, sin más. Debido a que la Ley permite perforarles la cabeza con pistolas de clavija y cocinarlos y comérselos a miles, pero prohíbe pintarles una sonrisa con una aguja, Delvoye ha tenido que comprarse una parcela de terreno en China para cultivar su “arte orgánico”. Cuando los cerdos mueren, o bien los diseca y los coloca sobre un pedestal o extiende su piel sobre un lienzo para conservarla. ¡Empezad a ahorrar para comprar una de sus obras hoy mismo!
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ice: ¿Por qué empezaste a tatuar cerdos?
Wim: Empecé a tatuar pieles de cerdo que adquiría en los mataderos en 1994. Hasta 1997 no empecé a trabajar directamente en la piel de cerdos vivos sedados. Tatúo cerdos porque crecen rápido y son mucho más fáciles de tatuar que los peces. Los tatúo cuando son jóvenes, porque me gusta el modo en que la obra de arte se ensancha y se distorsiona con el paso del tiempo. En esencia, invertimos en tatuajes pequeños y recogemos pinturas grandes.
¿Alguna vez has tatuado a una persona?
Sí, claro. He tatuado a críticos de arte, marchantes y coleccionistas… y muchos traseros. Tropiezo con mis labores de aguja allá donde voy. Algunos diseños los pruebo primero en personas y, si funcionan, recreo el tatuaje en un cerdo.
Para el observador atento, tu obra está repleta de contradicciones. Por ejemplo, ¿no eres vegetariano?
Sí, soy vegetariano. Y también soy muy, muy limpio. Me lavo las manos unas cien veces al día.
JONATHAN WEST
Puedes ver el trabajo de Wim en wimdelvoye.be
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