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DOS & DON'TS
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A medida que el tiempo fue transcurriendo empecé a darme cuenta de que no pasaba nada por criticar al Gobierno en público. Además, era poco probable que se supervisaran todos los correos electrónicos y mensajes instantáneos. Incluso siendo artista, uno podía ingeniárselas para saltarse la censura, porque el mercado del arte chino está por las nubes y el Gobierno se siente orgulloso de contar de nuevo con un valor cultural válido que exportar. Por lo general, si uno no se mete en asuntos ajenos, la vida cotidiana es bastante libre. Ahora bien, en ocasiones cruzarse con el Gobierno es inevitable. Y entonces es cuando uno descubre lo serio que puede llegar a ser el asunto. ![]() A principios de este año me trasladé a una ciudad litoral llamada Xiamén (antiguamente conocida como Amoy), considerada una de las tres ciudades más panorámicas y cómodas para vivir en China. A mí me parece más acertado decir que es uno de los tres lugares “habitables” que quedan, debido a que el reciente desarrollo que ha registrado el país ha arrasado el paisaje, como si hubiera llegado el Apocalipsis. En marzo empezó a filtrarse la noticia de que se estaba construyendo en secreto una central química de capital taiwanés en Xiamén. Según dicen muchos científicos, el paraxileno (PX) químico que se produciría en dicha central es un petroquímico cancerígeno y altamente contaminante que causaría estragos en el entorno circundante y aumentaría las posibilidades de malformaciones fetales durante el embarazo. Mala señal. Además, de acuerdo con los mensajes que pasaban de móvil a móvil por toda la ciudad, un hipotético accidente en la fábrica equivaldría a “lanzar una bomba atómica sobre la isla de Xiamén”. En el pasado, la empresa había previsto construir una fábrica en Taiwán, pero su propio Gobierno lo había impedido por considerarla excesivamente nociva e insegura. Pero todo apunta a que a China le parece bien que se construya a menos de un kilómetro y medio de la zona residencial más cercana y a sólo diez kilómetros del centro de Xiamén. Según estipula la normativa internacional, la fabricación de PX debe realizarse a una distancia mínima de 100 kilómetros de cualquier gran asentamiento humano. ![]() En mayo, la mayoría de los habitantes de Xiamén, incluido yo mismo, empezamos a oír hablar de una manifestación ilegal prevista para el 1 de junio. El proyecto del PX contaba con la aprobación del Gobierno, de modo que, desde la perspectiva de éste, si te oponías a la fábrica de PX, te oponías también al Gobierno. La gente empezó a debatir con avidez la situación a través de blogs, correos electrónicos, programas de mensajería instantánea, servicios de boletines electrónicos (BBS) y mensajes de móvil mientras que la policía de Internet del Gobierno hacía cuanto podía por bloquear, prohibir y llevar un seguimiento de todo aquello que contuviese las letras PX. No es broma. Durante un par de días, un conocido mío chino llamado Zhezi, estudiante universitario y diseñador de ropa, fue por ahí escribiendo en las paredes con un spray lo siguiente: “Amo Xiamén. Todo el mundo es una isla. Todo el mundo es Xiamén. Anti-PX”. Más o menos en las mismas fechas publicó fotografías de una camiseta Anti-PX que había diseñado y tenía previsto vender a través de su blog. “Al día siguiente vinieron a mi dormitorio”, me explicó Zhezi. “Algunos de ellos pertenecían al Ministerio de Seguridad Estatal chino y otros al Departamento de Construcción Urbana. También había gente del Departamento de Seguridad de la universidad. Me confiscaron las camisetas y me advirtieron que no asistiera a la manifestación si quería licenciarme ese año.” A medida que se acercaba el día 1 de junio, el temor del Gobierno ante la celebración de una manifestación masiva fue en aumento. Por las calles se extendió el rumor de que habría un despliegue policial con guardias armados y soldados. También se decía que abrirían fuego sobre cualquier funcionario y empleado, así como sobre cualquier profesor de universidad o escuela que asistiera a la manifestación. Además de eso, todos los estudiantes que participaron en la protesta fueron amenazados con la expulsión. El Gobierno se defendió alegando que no se estaba comportando de forma irrazonable porque había asignado una zona especial para celebrar la manifestación legal en un aparcamiento municipal. Pero había gato encerrado: se esperaba que los manifestantes se alineasen, se dejasen tomar una fotografía y facilitaran sus datos a los funcionarios antes de poder participar en la protesta. Entonces, el 30 de mayo, un día antes de la marcha, el Gobierno anunció que se paralizaba temporalmente la construcción de aquella planta petroquímica valorada en mil millones de dólares. Algunos creyeron que se trataba sólo de una estratagema para apaciguar a la población, pero, según informaban los medios de comunicación estatales, el Gobierno había recibido cerca de un millón de mensajes de móvil instándole a detener el proyecto. Con todo, ni siquiera aquel anuncio gubernamental consiguió que la manifestación se cancelara. ![]() La mañana del 1 de junio “sólo había un grupo de personas manifestándose”, comentó uno de los asistentes, que desea mantener el anonimato, “pero había mucha gente en los márgenes observando. Al principio, la situación entre los manifestantes y la policía era tensa, pero una vez todo el mundo se dio cuenta de que la marcha transcurriría sin incidentes, mucha gente se sumó a ella. Por la tarde, entre manifestantes y espectadores debía de haber unas diez mil personas. Superaban en número a los agentes de policía y soldados desplegados. Éstos intentaban formar barreras para bloquear las carreteras, pero era fácil saltárselas. Para ser sinceros, la policía no opuso excesiva resistencia, porque parecía como si, en secreto, estuviera de acuerdo con nosotros.” Mi amigo me mostró fotografías que tomó durante la manifestación y en ellas pude apreciar que había todo tipo de personas, incluidos un montón de niños. “En términos generales, fue muy pacífica, porque la gente de Xiamén es muy relajada”, me aseguró. “Los agentes de policía distribuían botellas de agua entre los manifestantes, pero la gente las rechazaba alegando que no quería beber agua del enemigo.” Me comentó entre risas que un amigo suyo que trabajaba para la Policía Especial (el equivalente chino al FBI) le dijo días después de la protesta que lo había visto manifestarse y le advirtió en broma que podía arrestarlo si quería. Al final, la manifestación se prolongó dos días y no se registraron incidentes de relevancia. Pregunté si hubo alguna detención y me dijo que había oído que habían arrestado a algunos de los organizadores principales. ![]() Me quedé encerrado en casa intentando hacerme una idea de lo ocurrido con ayuda del ordenador. Si uno es extranjero y se ve atrapado en una manifestación pública en China, lo deportan inmediatamente y lo declaran persona non grata para el país. No quiero que me prohíban la entrada a China. Durante la manifestación, mucha gente colgó fotografías del evento en Internet, De media, cinco minutos después de que se publicara una foto, toda la página web quedaba bloqueada por la policía de Internet. Al final, la gente empezó a colgar fotos en Flickr, que probablemente fue el portal que más duró (aproximadamente un día o dos) antes de que se les denegara el acceso a su página y su cuenta personales. El 7 de junio, todo el sitio web de Flickr quedó bloqueado en gran parte de China. Flickr publicó una declaración en su página afirmando que “se preocupaban mucho por los amigos que no podían acceder a sus fotografías. Nos hemos puesto en contacto con algunas personas y esperamos solucionar el problema restaurando las fotografías”, pero mis pesquisas me han llevado a descubrir que China está tramando un acuerdo con Yahoo! para crear un Flickr China, lo cual significa que el Gobierno dispondrá de un control más férreo sobre los internautas. Corre también el rumor de que YouTube quedará bloqueado y será sustituido por un YouTube China en el futuro próximo. Ya se llevaron el gato al agua con Google. No sé si MySpace y Facebook caerán pronto en sus redes… PAT PAT |