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DOS & DON'TS
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![]() Plataforma: Xbox 360 ¿Te gusta el gore? Quiero decir, en serio. ¿Dilapidas domingos enteros a lo white trash a base de pizza y pelis serie Z sin ritmo y sin gracia? ¿Te sentiste feliz y especial cuando tus amigos te regalaron por tu cumpleaños un libro de fotografías de accidentes automovilísticos en la California de los años 50? ¿Quedaste hipnotizado ante una extracción de varices viendo el canal médico por satélite? Pues, felicidades, estás enfermo, qué se le va hacer, pero eh, por mucho que esta afición no haya jugado precisamente a favor en tu vida social, sigues siendo rentable para la industria del ocio. Este juego es para tí, por ejemplo. Dead Rising es una auténtica burrada, uno de esos juegos que muchos tarados ascenderán, ascenderemos, a la categoría de mito. Este título, que nos brinda Capcom exclusivamente para XBOX 360s, es una auténtica orgía de vísceras, desmembraciones, borbotones de sangre y muchos, muchos zombies. La libertad de acción es total, así que puedes seguir la historia que te marca Capcom y acabarte el juego siguiendo el hilo argumental (que está muy currado, ojo) o bien pasar completamente de todo y dedicarte a masacrar zombies de la manera más creativa que se te ocurra. En el juego te metes en el papel de Frank, un fotógrafo freelance que, buscando una exclusiva, se introduce en el centro comercial de un pueblo norteamericano infestado por un virus que convierte a la gente en zombies. Tienes 72 horas hasta que un compañero te recoja en helicóptero. A partir de ahí, eres libre para vagar por el centro, ayudando a los supervivientes a plantar cara a los miles de zombies que hay dentro del edificio, sacando buenas fotos como un corresponsal de guerra de ésos sin sentido del peligro, o simplemente esperando a que corra el reloj. Pronto te darás cuenta que explorar el centro tiene más miga: puedes entrar en todas las tiendas del complejo y usar cualquier artículo que encuentres para defenderte. Ahí es donde el juego se vuelve divertido de cojones… ¡las posibilidades son infinitas! Puedes reventar cráneos usando macetas, bancos, papeleras; puedes entrar en una tienda de deportes y usar bates de béisbol, palos de golf, pelotas de fútbol; te puedes dedicar a insertar CDs en la boca a los zombies... aunque la opción mas lógica es irte a la tienda de caza y armarte hasta los dientes. Eso es lo que hacía yo, hasta que descubrí un par de tiendas estilo Bauhaus que me abrieron todo un universo de ejecuciones a cual más cafre. Pistolas de clavos, mazos, motosierras, palas, cortadoras de césped para emular la mítica escena de Braindead. También puedes ir sin armas, a hostia viva, con resultados maravillosos como arrancar las tripas de un zombie con tus manos desnudas…Y todo esto recreado en alta resolución sin escatimar ni una sola gota de sangre, más bien todo lo contrario… Si, por ejemplo, rompes el escaparate de la tienda de antigüedades y te agencias una Katana, puedes entretenerte a buscar el ángulo de corte mas, digamos, “artístico”. A este catártico festín gore se le debe añadir, además, la estimulante presencia de gente perturbada campando a sus anchas. Mucho más peligrosos que los no muertos, como George A. Romero nos ha explicado tantas veces en sus siempre políticamente jugosas epopeyas zombies. El abanico de personajes abarca desde un payaso equipado con dos motosierras, un boina verde engorilado o una segurata obesa y lesbiana. Lo de ponerse artístico con la cámara no era broma: el juego premia con puntos las fotos con violencia explícita, eróticas o cachondas. La experiencia, en definitiva, te permitirá descargar litros de adrenalina y, así, la próxima vez que alguien se te cuele en la caja del super no habrá que lamentar víctimas. ENDOR SALVARIQUE ![]() Metal Gear Solid 4 Plataforma: PS3 Cuando Konami anunció que la cuarta parte de la saga Metal Gear ya estaba en marcha, noté un cierto cosquilleo en la entrepierna. Y, tras ver los videos de muestra, las demos jugables y los datos completos del juego, confieso que ahora ya tengo en mi mesita de noche un paquete de kleenex y crema noruega para las manos. Y es que este título huele a fiestorro. Hideo Kojima, el director creativo de la saga, afirma que éste juego será, sin duda, el mejor de los cuatro. Y eso lo pone por las nubes, sobretodo teniendo en cuenta que incluso el primer Metal Gear Solid para la PS1 está considerado una obra maestra. Pero, ¿qué es lo que se supone que hará que rompa moldes? Pues, además del impresionante guión, muy denso y peliculero, la tremenda ambientación, las armas y los gráficos, que son casi perfectos, una de las cosas mas sorprendentes es el traje de camuflaje óptico de Solid Snake, el héroe de la saga. Si, por ejemplo, te apoyas en una pared, el traje automáticamente adopta la textura del muro, haciéndote casi invisible. Y eso funciona con el suelo, con las puertas, con la vegetación… vamos, el traje perfecto para un funcionario. Quedarse en una esquina, inmóvil, y dejar que los enemigos pasen de largo, para luego pillarles por la espalda y hacerles pupita da una enorme sensación de poder. Los de Konami saben que a más de uno nos da por hacer estas cosas, y lo aprovechan al máximo. Otra de las muchas cosas que te dejará sin palabras es el diseño de los robots enemigos, los Metal Gear. Sinceramente, creo que Kojima ha cambiado de camello, y para bien, porque los engendros que ha creado para este juego son de una originalidad casi aberrante. Una máquina de cuatro metros que no dispara, ni vuela, ni nada de todo eso; se carga los vehículos blindados a patadas (tecnología punta, oye) y aplasta a los soldados cayéndoles encima como un luchador mexicano. Y de mientras, suelta unos sonidos agudos, como aullidos metálicos, que te ponen los pelos del escroto como los de un cepillo para zapatos… No sé si me explico. Cuando por fin salga en Europa (se dice que a finales de año), se convertirá sin duda en otro título superventas de Konami. Ya se sabe, el sello Kojima es sinónimo de calidad. Aunque a mí, personalmente, el mero hecho de que Snake esté inspirado sin disimulo en el mítico Serpiente Plissken, el chulesco protagonista de 1997: rescate en Nueva York (qué grande eres, Kurt Russell) ya me basta para gastarme la pasta. ENRIQUE SALVADOR |