DOS & DON'TS











Cuando los terroristas gay se autoinmolan, reciben esto como recompensa en vez del set estandard de 72 vírgenes.



Seguramente nunca recibió tu mensaje y deberías llamarla de nuevo, tío. Está escuchando tu mensaje ahora mismo y tu llamada en la otra línea sólo le va a recordar a aquel ex-novio con el que cortó por la misma razón. Relájate, por el amor de Dios. Parece la única que destaca, la mod demasiado sexy para el resto, la tía la que todas se quieren parecer. Joder, es la versión femenina del tío aquél que el maldito Sting interpretaba en Quadrophenia.

Vale, puede que esté un poco rellenito para el look “heroin chic”, pero no todo el mundo puede parecerse a Clark Kent pareciéndose a JT Leroy tocando la guitarra para los Sonics. El número injusto de hombres en relación a mujeres en ciudades como Nueva York suele ser una estadística aburrida hasta que te encuentras en un bar rodeado por dos 8s a las que realmente les importa a cuál de las dos te lleves esa noche a casa.


Mira, ya saben que no te les vas a tirar a los pies y tampoco sabrian qué hacer contigo si eso sucediera, pero los viejetes tienen una enciclopedia gigante de información sexual en sus cabezas. Así que cuando les lanzas un flirteo de cortesíá que no dura mas de 5 segundos, le estás dando a un científico cien cubos de Rubik con los que se va a sentar y entretener durante el resto del año.


El punk está muerto, pero remover entre la basura y llevártela a la playa es como hacer reciclaje sin tener en cuenta la parte ésa de que “es todo un timo gubernamental que sólo sirve para hacerte sentir bien pero nunca funciona”. Así es como nuestra existencia podría ser si pudiéramos hacer invisibles los vaqueros de todas las tías y así admirar sus extraños moratones.


Los mendigos son un coñazo porque ni se aguantan de pie, pero cuando resulta que los colgados tienen pasta y saben llevar su medicación hacen que la fiesta se convierta de nuevo en algo en lo que creer. Mientras tu estás ahí tirado delante del televisor quejándote de que todo es un aburrimiento, este niñato de 14 años está transformando Game Boys en hebillas de cinturón (que funcionan) y siendo el puto amo del colegio.



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