DOS & DON'TS

After spending several months making her hair look like a homeless man’s, she had her pants professionally pissed for $2,000. Comments/Enlarge | See all


The left guy is what you could do if you’re not that into it but the right guy is what happens when your ego gets off his ass and really shoots for the heavens.
Comments/Enlarge | See all











FOTOGRAFÍAS Y TEXTO DE CAMILLA STEPHAN



i abuela Arnaluak nació en Groenlandia en 1933. Creció en una pequeña sociedad esquimal del Ártico con su madre, su padrastro y tres hermanos mayores. Vivían en casas hechas con piedra y arena, y cazaban focas y osos polares para alimentarse y vestirse. No existía nada parecido al agua corriente ni la electricidad.

De joven conoció a un danés que trabajaba en una estación meteorológica internacional ubicada cerca de su población. Pese a que la empresa del danés les había prohibido mezclarse con los lugareños y pese al abismo cultural que los separaba, se enamoraron. Con sólo 16 años de edad, mi abuela se embarcó en un pequeño navío rumbo a Dinamarca con él. Tras cincuenta días de mala mar, arribaron a la orilla y descubrieron que estaba embarazada.

Aunque mi abuela no sabía hablar danés, ambos decidieron establecerse allí, se casaron y criaron a mi madre. Un par de décadas después llegó al mundo un pequeño fardo de alegrías conocido como “yo”. Mientras yo crecía en Dinamarca, los tres hermanos de mi abuela permanecieron en Groenlandia y fundaron allí sus familias.

Concluidos mis estudios, viajé a Qaanaaq, en Groenlandia, para visitarlos. Durante aquel viaje descubrí varias cosas importantes, pero las principales fueron que: a) en Groenlandia hace un frío de mil demonios, b) comen cosas asquerosas y c) amo a mi familia.

Click to enlarge
El día que llegué a Groenlandia, salí por ahí con un par de familiares, entre ellos Alika y Marianna Og Genoveva Petersen. Aquí las tenéis a la salida de una fiesta donde el plato principal que se sirvió era algo llamado “pequeña alca”. Para preparar esta delicia, matan unas cuantas alcas (un bonito pajarillo pescador oriundo de la isla) y las dejan enterradas unos seis meses. Luego las desentierran y se las comen crudas. Sabe a queso azul muy, muy fuerte. En esta fotografía me están ofreciendo que repita, pero tuve que declinar la invitación. ¡Es asqueroso!


En mi segundo día en Groenlandia fui a la fiesta de cumpleaños de la hija de Karen. Tiene tres añitos y en esta fotografía puede apreciarse el plato fuerte del día. Todo el mundo está comiendo foca cruda y cola de narval en conserva directamente en el suelo de la cocina, cortando trozos de carne con cuchillos y comiendo con las manos desnudas, cubiertas de sangre. Es todo un espectáculo. Se comen la carne del suelo porque les resulta más fácil que poner la foca o la cola de narval en la mesa. Las colas de narval son gigantescas y se tiene noticia de mesas de cocina que han quedado reducidas a astillas por su peso.


Irene Danielsen vive en casa de sus abuelos porque su madre la trajo al mundo muy joven y no podía ocuparse de ella. Ahora su madre reside en otra ciudad llamada Siorapaluk, con sus otros tres hijos y su marido. Salí con ella un día y me divertí de lo lindo.


Toda la basura de Qaanaaq acaba a las afueras de la población, en un lugar bautizado con el creativo nombre de “Vertedero”. Todo, desde los coches hasta los recipientes de plástico, las latas de refrescos, los restos de comida y los perros muertos, acaba aquí. Mucha gente tiene perros, pero nos los tratan como animales de compañía. Los tratan más bien como esclavos. A diferencia de lo que ocurre en Europa o en Estados Unidos, aquí tener un perro no tiene nada de sentimental. A veces es posible ver una jauría de perros muertos tirada en el Vertedero durante semanas, descomponiéndose hasta que alguien prende fuego a la basura y todo se convierte en una humareda negra.


Tras la fiesta de cumpleaños, la homenajeada, Maja Petersen, se echó un sueñecito. Comer carne de foca cruda, del suelo y con las manos desnudas, te deja hecho polvo. De verdad.


En invierno, la temperatura de Qaanaaq desciende a -40ºC y hay tanta nieve que los vehículos se quedan varados. En verano, la nieve se derrite del todo y la temperatura puede alcanzar los 12ºC.


Me tropecé con este charco de sangre congelada mientras me dirigía a pie al hospital para ver a mi tío Jacob, que acababa de fallecer. Creo que la sangre era de un reno o de una foca.


Este tipo tiene el aspecto de trabajar en una factoría cárnica, pero en realidad acababa de casarse y estaba celebrando su banquete de bodas. Ésta es una de las principales razones de mi viaje. Se llama Ole Peter Nielsen y viste el traje de bodas tradicional de Groenlandia, con su anorak blanco, sus pantalones de piel de oso polar y sus botas de piel de foca. Son unos pantalones realmente difíciles de conseguir. Los osos polares son sumamente peligrosos y, si uno se encuentra con un ejemplar, tiene que dispararle antes de que le mate. En esta fotografía, Ole está comiendo reno crudo con salsa Knorr. El día después de tomar esta fotografía, el abuelo de su esposa, mi tío Jakob, pasó a mejor vida.


Antes de dejar a la esposa de Jakob, Miviskuk, a solas con el cuerpo sin vida de su marido, me pidió que les tomara una fotografía juntos.


A mi tío lo trasladaron al hospital porque tenía dificultad para respirar. Era el hermano mayor de mi abuela. Llegué al hospital poco después de que muriera y lo encontré tumbado en una pequeña habitación, calzado aún con sus botas de piel de foca. Estaba rodeado por toda su familia y todo el mundo lloraba a moco tendido. En cuanto entré en aquella estancia, yo también rompí a llorar. Aunque no lo conocía bien, me puse muy triste.


Al cabo de unos cuantos días se celebró el funeral. El cementerio estaba situado a las afueras del pueblo, a poca distancia, y fuimos hasta allí a pie, acompañando el ataúd. El nieto del fallecido portaba la cruz y la colocó en la tumba.


Como el suelo estaba congelado, hubo que cavar la tumba con un martillo neumático. Cuatro hombres cubrieron el féretro con tierra y encima colocaron un ramillete de flores de plástico de colores. Las flores de verdad se habrían muerto casi de inmediato a causa del aire gélido de Groenlandia.