DOS & DON'TS










FOTOGRAFÍAS Y TEXTOS DE DAVID FISCHER, experto mundial en micología.









Siempre resulta emocionante encontrar unas trompetas de la muerte porque crecen por simbiosis y no pueden cultivarse. Yo encontré unas cuantas el otro día detrás de un cementerio. Se pueden adquirir en mercados y supermercados selectos, pero son bastante caras. El Rebozuelo (Chantharellus cibarius) [en la fotografía] posee un aroma afrutado maravilloso, parecido al del albaricoque, y es una delicia al paladar. ¡Pero recuerda que todas las setas silvestres deben cocinarse antes de comerse!









Como su nombre indica, estas setas tienen forma fálica y apestan. Huelen a carne podrida. El Falo Impúdico [en la fotografía] parece tener un testículo en la base, y el Falo Canino (Mutinus caninus) recuerda, efectivamente, a un pene de perro.

En determinadas regiones del mundo estas setas se consideran todo un manjar cuando se encuentran aún en fase embrionaria. Se comen lo que posteriormente se convertirá en una especie de baba apestosa.






Estas setas constan de un sombrerete y un pie, pero, por la parte inferior del sombrero, en lugar de escamas tienen una capa de tubos que apuntan hacia abajo. Recuerdan a una esponja porque lo que uno ve son los extremos abiertos de esos tubos. Lo más asombroso es que, si se rozan, se vuelven de color azul negruzco. Al cortarlas, su color pasa del amarillo al azul inmediatamente debido a la oxidación. Algunas se consideran auténticas delicias, pero otras son venenosas. La pena es que ningún boleto sea psicoactivo.



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