DOS & DON'TS










Hey cabeza hueca, se llaman condones.






Ninguna madre tiene que estar en la cocina todo el dia pero cuando los piercings en tus genitales balancean y se arrastran por el asfalto , es hora de tomárselo con calma.

Vale, tú ves los espermatozoides como animalitos divertidos. Muy bonito. ¿No se te ha ocurrido que vas a llevar una corrida tatuada durante el resto de tu vida?

Hay un lugar especial en el infierno reservado a los que usan animales como accesorios de moda. Está un par de cuevas por encima de los abogados y justo debajo de las madres obsesivas.

No hay nada peor que tíos normales vistiendo de traje y pretendiendo esconder que sus chancletas los llaman desde el hotel, como las sirenas a Ulises.

Oh mira, un payaso que se ha tenido que vestir para un funeral. ¿Qué ha muerto, la posibilidad de ligarse a una tía con un coeficiente intelectual superior a 60?

Llamadme sensible pero a menos que seas David Cross y añadas a Dios dándole cachetes en el culo, tener un tatuaje de Hitler pasa a ser una gilipollez tan absurda que se convierte en un signo de “No me dejéis cerca de mujeres, niños ni nadie que pueda tocar”.

PD: El tío es de Berlin.

¿Qué puede ir mal con un par de cerezas en la cara y los dientes de un vagabundo del año 1604? Bueno, pues dos bolsos rotos y una polla, para empezar.

Cuando tu riñonera está hecha de grasa, es hora de comprarse una camiseta más grande.

Estábamos intentando calcular cuántos años de más tiene para ir vestida así pero 42 menos “nunca” no te da un número demasiado certero.

Un consejo: quizá no deberías hacer tu propia ropa si tienes mal gusto y das pena haciendo tu propia ropa.

“Hey abuelo François, ¿qué hiciste a principios del año 2000?” “Bueno, Jean-Marc, mis amigos y yo conducimos por toda América siguiendo a un grupo que tenía un nombre un poco raro”.






Lo sentimos, pero el smoking y las Chucks son para el flipado que va al baile de fin de curso con Vuarnets y un condón y una chocolatina en cada bolsillo.

Queridas chicas: Reventaros los granos de la cara hasta que parezca un cementerio de ratas es más asqueroso que un repelente para olores vaginales.

Si llevas pijamas grunge y no ligas en Madrid o Barcelona, múdate a Palencia y ve a galerias de arte donde la única tía guapa se verá forzada a hablar contigo.

El mundo es un hervidero de putos gilipollas, músicos fracasados cocainómanos y drag queens patéticas intentando ligar con alemanes retrasados que escriben “poesía cómica” en Internet.